11 de diciembre +Santoral
Santa Maravillas de Jesús Fiel hija espiritual de Santa Teresa de Ávila en su amor a la Religión y a la Orden Carmelitana, la madre Maravillas de Jesús, carmelita descalza, luchó tenazmente en el siglo XX para que permanezcan intactas las reglas, los usos y costumbres legados por la gran santa de Ávila, reformadora del Carmelo.
  Devociones marianas en el mundo

oct2010

Altar Mayor de la Iglesia de las Nazarenas, en Lima, con la pintura original del Señor de los Milagros
Artículo de portada
Tradición de fe, temblores y maravillas El Señor de los Milagros
Al dar a luz esta semblanza sobre el Señor de los Milagros, queremos honrar a todos aquellos que hoy mantienen viva esta devoción en medio de las circunstancias siempre nuevas de los siglos...

Leer artículo

Palabras del Director   V

 

Estimados amigos:

Entre las más intensas reminiscencias de la infancia, guardo aquellas plácidas tardes de octubre en que —después de salir del colegio— acompañaba a mi madre a la Iglesia de las Nazarenas, en el Centro de Lima, para que rezara la Novena al Señor de los Milagros.

Aquel ambiente, aquella solemnidad, aquel fervor, inspiraba en mi alma algo grandioso que aún no podía comprender. Más tarde, siguiendo la procesión desde un balcón en el Jirón de la Unión y acompañando por La Colmena al Señor Morado junto con mi familia, fui dando mis primeros pasos en esta devoción.

Recuerdo con nostalgia el mar humano vestido rígidamente de morado, las delicadas mantillas de las mujeres y los gruesos cordones blancos de los hombres, las zahumadoras con el incienso, la música y los cantos. A lo lejos el viento me traía las voces de melodiosos pregoneros, ofreciendo dulces y potajes que me estaba expresamente prohibido comer. Sin embargo, sabía que en compensación no faltaría en la mesa el centenario Turrón de Doña Pepa.

Hay tradiciones que lamentablemente se van perdiendo, mientras que otras persisten con impresionante vitalidad. Aunque el origen de esta devoción al Santo Cristo de Pachacamilla es bastante conocido entre el público peruano, su historia está cargada de ricos pormenores cuyo conocimiento no debemos soslayar y las jóvenes generaciones deben saborear.

En esta sucinta narración encontraremos manifiesto el deseo expresado por el Divino Redentor para que se le rinda en esta tierra un culto esplendoroso, que se opone a las corrientes miserabilistas que pretenden reducir la religiosidad a su mínima y paupérrima expresión.

En Jesús y María,

El Director
Estimados amigos:

Entre las más intensas reminiscencias de la infancia, guardo aquellas plácidas tardes de octubre en que —después de salir del colegio— acompañaba a mi madre a la Iglesia de las Nazarenas, en el Centro de Lima, para que rezara la Novena al Señor de los Milagros.

Aquel ambiente, aquella solemnidad, aquel fervor, inspiraba en mi alma algo grandioso que aún no podía comprender. Más tarde, siguiendo la procesión desde un balcón en el Jirón de la Unión y acompañando por La Colmena al Señor Morado junto con mi familia, fui dando mis primeros pasos en esta devoción.

Recuerdo con nostalgia el mar humano vestido rígidamente de morado, las delicadas mantillas de las mujeres y los gruesos cordones blancos de los hombres, las zahumadoras con el incienso, la música y los cantos. A lo lejos el viento me traía las voces de melodiosos pregoneros, ofreciendo dulces y potajes que me estaba expresamente prohibido comer. Sin embargo, sabía que en compensación no faltaría en la mesa el centenario Turrón de Doña Pepa.

Hay tradiciones que lamentablemente se van perdiendo, mientras que otras persisten con impresionante vitalidad. Aunque el origen de esta devoción al Santo Cristo de Pachacamilla es bastante conocido entre el público peruano, su historia está cargada de ricos pormenores cuyo conocimiento no debemos soslayar y las jóvenes generaciones deben saborear.

En esta sucinta narración encontraremos manifiesto el deseo expresado por el Divino Redentor para que se le rinda en esta tierra un culto esplendoroso, que se opone a las corrientes miserabilistas que pretenden reducir la religiosidad a su mínima y paupérrima expresión.

En Jesús y María,

El Director
Verdades Olvidadas
Entre la luz y las tinieblas la armonía es imposible
Están, pues, equivocados los que creen posible y esperan para la Iglesia un estado de plena tranquilidad, de prosperidad, y un reconocimiento práctico y unánime de su poder, sin contradicción alguna...

Leer artículo

¿Por qué llora Nuestra Señora?
Estaremos presenciando la muerte de la modestia
Bajo el título ¿Estaremos presenciando la muerte de la modestia? la revista norteamericana “Catholique Online” publica un artículo de Jennifer Hartline, católica fervorosa, esposa y madre de tres preciosos hijos...

Leer artículo

Especiales
Tradición de fe, temblores y maravillas El Señor de los Milagros
Al dar a luz esta semblanza sobre el Señor de los Milagros, queremos honrar a todos aquellos que hoy mantienen viva esta devoción en medio de las circunstancias siempre nuevas de los siglos...

Leer artículo

Actualidad
Incongruencias en la lucha contra el sida
En el 18º Congreso Internacional sobre el Sida, realizado en Viena: maciza presencia de organizaciones homosexuales, ausencia de personalidades políticas y creciente distanciamiento del público...

Leer artículo

Vidas de Santos
San Juan de Capistrano
Gran propulsor de la victoria cristiana sobre los mahometanos en Belgrado, pacificó contiendas, obró innumerables milagros y fue inquisidor contra la secta herética de los Fraticelli...

Leer artículo

La Palabra del Sacerdote
Verdadera caridad y mera filantropía según San Pablo
La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés. La caridad todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta...

Leer artículo

Ambientes Costumbres Civilizaciones
Vida mecánica, vida natural
En efecto, la máquina tiende a sujetar completamente a su ritmo mecánico todo el trabajo humano. El trabajo, y más que el trabajo las diversiones, la vida de familia, en fin, toda la existencia...

Leer artículo







Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino