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Gracia, naturalidad y lógica PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA
Un ejemplo magnífico de palmeras imperiales son aquellas del Jardín Botánico, en Río de Janeiro. Dos hileras de palmeras muy altas y sus copas aisladas en la cima: como soldados presentando armas a un rey de ensueño que debe pasar, y en cuya expectativa ellas están alineadas para el saludo militar. Consta, además, que fue don Juan VI — rey de Portugal y Brasil— quien las mandó plantar. Ellas son muy altas y tienen un aspecto que se aprecia mucho en ciertas columnas. Una columna no es tan bella cuando es un cilindro igual desde el suelo hasta el techo. Lo bonito de una columna es cuando ella tiene una proporción entre el diámetro mayor de abajo y el menor de arriba, de modo que ella se va afinando cada vez más hasta llegar a lo alto, sin ningún salto brusco. Ella debe ir afinándose como un taco de billar, hasta arriba. Esto es lo bonito de la columna. * * *
Pero también hay diferencia de colores. Aquel tronco seco tostado, marrón muy oscuro tendiente al negro, al llegar a la parte superior, da lugar al verde claro del follaje, que demuestra que el árbol no está muerto. Del suelo, al interior de su oscuro tronco, va subiendo la savia en una ascensión asombrosa, que irriga toda la palmera sin que se lo perciba. Arriba, aquella parte más delicada brilla al sol. Hay una bonita proporción de colores entre el verde claro del follaje y la madera oscura del tronco.
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La Virgen Negra de París Nuestra Señora de la Buena Liberación |
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¿Sería teológicamente incorrecto rendir culto a una parte del Cuerpo de Jesús, como por ejemplo a su Corazón? Agradezco la sinceridad del lector y aprovecho la ocasión para hacer una recomendación importante: siempre es prudente informarse bien antes de aceptar invitaciones para participar en encuentros de “formación” religiosa. No siempre tales ambientes resultan seguros desde el punto de vista doctrinario; al contrario, pueden introducir, de manera sutil, dudas acerca de prácticas tradicionales de piedad o incluso sobre verdades fundamentales de la fe... |
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Máquina, ídolo vulgar y deforme de un mundo materialista Siendo Dios el autor de la naturaleza, todas las leyes según las cuales se rige el universo son una imagen de su sabiduría y bondad... |
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¿La pobreza es el centro del Evangelio? Corruptio optimi pessima (la corrupción de lo mejor es lo peor). De modo un poco diferente, los antiguos decían: cuando el bueno se pervierte, se vuelve pésimo. Nada más noble y elevado que el ideal de la pobreza evangélica, pero nada más execrable que su deturpación... |
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El Paraíso Celestial Luego que el alma haya entrado en el gozo del Señor, se verá libre de toda aflicción... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino