«Los pecados que llevan más almas al infierno son los pecados de la carne. Han de venir unas modas que ofenderán mucho a Nuestro Señor. Las personas que sirven a Dios no deben andar con la moda. La Iglesia no tienen modas. Nuestro Señor es siempre el mismo» (Beata Jacinta Marto). Históricamente la religión musulmana siempre fue considerada inmoral por los católicos, teniendo en vista por ejemplo la práctica de la poligamia. Hoy en día, sin embargo, con la decadencia generalizada de las costumbres en Occidente y la falta de vigilancia, cuando no de connivencia, de tantos fieles e incluso sacerdotes, la inmoralidad penetra por todos los poros de nuestra civilización ex cristiana, y de esa manera las profecías de la Virgen en Fátima se van cumpliendo. Una muñeca para propagar la inmoralidad Así, llegamos al punto en que los dirigentes musulmanes consideran a Occidente como profundamente inmoral. La policía religiosa de Arabia Saudita declaró a la muñeca Barbie una amenaza contra la moralidad, reclamando que los vestidos cortos y apretados del juguete —ya erradicado del reino— ofenden al Islam. El Comité para la Propagación de la Virtud y Prevención del Vicio, nombre oficial de la policía religiosa, cita a la muñeca en una sección de su página en internet dedicada a items considerados como ofensivos, según la interpretación saudita del Islam. “Las muñecas Barbie [...], con sus ropas indiscretas y posturas indecorosas, accesorios e instrumentos, son un símbolo de la decadencia del Occidente pervertido. Estemos atentos a sus peligros y tengamos cuidado”, dice un cartel reproducido en el site. El letrero, lleno de fotos de Barbie con vestidos cortos y pantalones apretados, afirma: “Un extraño pedido. Una jovencita le pide a su madre: ‘Mami, yo quiero unos jeans, una blusa escotada y una ropa de baño como las de Barbie’ ”. Los afiches están siendo distribuidos en colegios o pegados en las calles por la policía religiosa, o muttawa. El terrorismo ataca la pornografía para prestigiarse Y hay más. En Iraq, dominado hasta hace menos de un año por la férrea dictadura de Sadam Hussein, las películas pornográficas estaban prohibidas. Tras la caída del régimen, dados los primeros pasos para la instauración de una democracia liberal, la pornografía fue permitida como en Occidente en nombre de la “libertad de expresión”. A consecuencia de eso los terroristas, intentando ganarse la simpatía de la población musulmana del país, lanzaron una granada de mano contra un cine que exhibía películas pornográficas, en la ciudad iraquí de Mossul. Murieron dos personas y otras veinte fueron heridas. Varios grupos religiosos y políticos han distribuido panfletos en Iraq, amenazando a los propietarios de cines y advirtiendo que la exhibición de películas pornográficas puede causar violentas reacciones. La “jugada” de los terroristas, aunque al servicio de fines pésimos, es astuta. Ellos se aprovechan de las enormes brechas morales abiertas en Occidente por un libertinaje desenfrenado, y atacan por ahí. Y Occidente pasa a ser presentado no como un libertador de la dictadura socialista de Sadam, sino como un corruptor de las costumbres. * * * El escándalo causado por esa situación ha dejado perplejos a algunos católicos. ¿El Islam sería menos inmoral que la santa Religión de Nuestro Señor Jesucristo? El problema está mal enfocado. La verdadera solución consiste en no transigir con la inmoralidad en Occidente, defender los verdaderos principios católicos y aumentar nuestra confianza en la intervención victoriosa de la Santísima Virgen prometida en Fátima. Un ejemplo magnífico de intransigencia frente a las modas inmorales nos lo ofrece la Beata Jacinta Marto, la vidente de Fátima. Aunque la intervención de la Madre de Dios traiga consigo grandes sufrimientos, poco importa, pues deberá restaurar la Civilización Cristiana, y con ella la moralidad en su plenitud.
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Spes nostra salve |
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