Plinio Corrêa de Oliveira Estas fotografías de los famosos vitrales de la catedral gótica de Chartres, en Francia, contienen una magnífica enseñanza. El espíritu de la Iglesia es el espíritu de Dios: sabe unir lo práctico a lo bello. De tal manera que, al ver una obra de arte, se nota que en ella se utiliza lo práctico casi sin pensar en él, y se admira lo bello como si sólo él existiese. El objetivo de lo práctico es servir al cuerpo del hombre sin incomodar al alma; la finalidad de lo bello es encantar al alma y elevarla hasta Dios.
El vitral, además de bello es funcional, pues a través suyo penetra la luz en el edificio. La variedad de estos vitrales es inimaginable. En uno de ellos se ven algunos reyes santos. En otro a la Santísima Virgen que resplandece con el Niño Jesús. ¡Pero qué encajes! ¡Qué joyas hechas de vidrio! ¡Qué esplendor! Cada fragmento de un vitral de estos constituye una piedra preciosa. Función práctica: iluminación. Función espiritual: presentar la belleza; pero con la belleza la verdad: la suma verdad, la Revelación divina que Nuestro Señor Jesucristo y el Espíritu Santo trajeron a la tierra. ¡Qué variedad de formas, de colores, qué esplendor de luces! Todo es tan rico, que no vale la pena detallarlo. Incluso porque, si es verdad que cada fragmento del vitral es bello, el conjunto es tan hermoso, que el alma no tiene muchos deseos de entrar en pormenores. El libro del Génesis narra que Dios, tras crear el universo, descansó considerando su obra, y dijo que cada cosa era buena, pero que el conjunto era óptimo. A respecto de los vitrales de Chartres se podría decir, parafraseando al Creador, que cada parte es buena y bella, pero que el conjunto es bellísimo. Se tienen deseos de mirar solo hacia el conjunto. Magnífica analogía entre la belleza de la creación divina y la obra de arte humana, a la que Dante calificó como “nieta de Dios”.
|
Semana Santa Passio Domini nostri Jesu Christi |
|
Institución de la Eucaristía En esta última cena, el Salvador dio a los hombres la señal más evidente del amor que les profesaba, instituyendo el Sacramento de la Eucaristía... |
|
El Canto Gregoriano “¡Están sonriendo! ¡No es posible!”, exclamó Nerón, el tristemente célebre emperador romano del siglo primero de la era cristiana, al entrar en la arena para deleitarse con la vista de los restos dispersos en el suelo, aún calientes y ensangrentados, de las víctimas de un espectáculo más que acababa de promover... |
|
Nada más saludable que el recuerdo de los novísimos Haced sobresalir la majestad infinita de Dios y la enormidad del pecado que lo ultraja. Imprimid en los espíritus la creencia de la aterradora sentencia que será fulminada contra los réprobos el día del Juicio Final... |
|
La limosna más importante: el apostolado ESTAMOS ACOSTUMBRADOS a llamar 'limosna' a dar unos cuantos centavos a un pordiosero sentado a la puerta de una iglesia, pero ese no es el sentido original. Limosna es cualquier ayuda que damos a una persona que tiene cualquier tipo de necesidad, por amor a Dios... |
|
Incesante rivalidad entre la cruz y el mundo Queridos hermanos, ahí tenéis los dos bandos con los que a diario nos encontramos: el de Jesucristo y el del mundo. A la derecha, el de nuestro amable Salvador... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino