|
Plinio Corrêa de Oliveira El primer aspecto que llama la atención en la escultura del hombre que figura en esta página es la forma en que está de pie. Tal escultura bien podría representar al cruzado en el apogeo de la Edad Media. Presenta un perfecto equilibrio corporal. Los pies no son pies planos, como los del pato, con la precaria firmeza de este. Es la estabilidad corporal del hombre, en la que no falta cierta nota de elegancia, en la que entra algo espiritual. Las piernas, el tronco, los brazos, representan la perfecta solidez física de un hombre que venció la acción de la gravedad.
No ha cedido a la pereza. Pero tampoco es efervescente, no tiene la mentalidad de un hombre de negocios, que habla por cinco teléfonos al mismo tiempo… Permanece totalmente tranquilo, pero de tal manera que su descanso se convierte en acción en una sola pieza. Y la acción que es de una vez por todas la guerra. La más absorbente de todas las actividades, la que se opone más directamente a la pereza no es el trabajo, sino la lucha. Está en una posición en la que en cualquier momento puede empezar la pelea. Está haciendo una proclamación con los brazos abiertos, como quien dice: “Esto es así y no menos, ay del que niegue lo que yo proclamo, porque tomo la espada…”. Es la proclamación perfecta de quien anuncia y amenaza. Por otro lado, el cruzado permanece en una actitud contemplativa. Su fisonomía indica que no está viendo lo que sucede a su alrededor. Está mirando dentro de sí mismo. Y desde su interior considera un ideal completamente superior, que ilumina su alma: estos son los principios a favor de los cuales el hombre está obligado a luchar. Es todo un edificio de coherencia, de metafísica, listo para descargar el golpe. Todos los motivos de la lucha están presentes, todos razonados, coherentes, todos positivos. Es un hombre profundamente serio. Si algo sucede frente a él, su visión será la de toda la realidad. No exagerará, ni subestimará, ni retorcerá la realidad, ni mentirá. Él ve lo que pasa y dice lo que ve. Es el hombre serio por excelencia.
|
Epifanía del Señor Encuentro de los Reyes Magos camino a Belén |
|
Una de las más bellas miradas Hay mucha distinción en el rostro de la santa carmelita y en el conjunto de su cuerpo. Un rostro plácido, tranquilo y sereno... |
|
El primer deber de caridad es corregir a los que yerran Refiriéndose a la falsa idea de amor al prójimo esparcida por los propagadores de la herejía modernista, enseña el Papa San Pío X... |
|
San Roque de Montpellier: Modelo de caridad y confianza A fines del siglo XIII y comienzos del XIV la ciudad de Montpellier, hoy francesa, pertenecía al reino de Mallorca, de la casa real de Aragón. El gobernador de la ciudad, Juan, cuya esposa Liberia era también de ilustre familia, gozaba de todo el prestigio del cargo y de buena fortuna. Pero no tenían hijos. Con mucha fe, importunaron al cielo para obtenerlos y fueron oídos... |
|
Santa Maria in Via Creo que la frase “La abundancia de las aguas alegra la ciudad de Dios” proviene de las Sagradas Escrituras. En efecto, la naturaleza no ha podido ser más pródiga en favorecer a la Ciudad Eterna en este sentido... |
|
Más curaciones obradas por Jesús Había en Cafarnaúm un endemoniado que daba gritos contra Jesús; Este le dijo: —“Calla y sal de este hombre” . El demonio echó inmediatamente a aquel hombre al suelo, dejándolo como muerto... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino