Lectura Espiritual De las penas del Infierno

Ya hemos tratado los temas de la Muerte, el Juicio y el Paraíso Celestial. Hoy trataremos del tercero de los Novísimos, es decir, el infierno. Hay varios ángulos desde los que se puede analizar el infierno. Elegimos un penetrante análisis de este lugar de tormento, al que van las almas de los que han muerto en enemistad con Dios, tomado de la renombrada obra “Preparación para la muerte”.*

San Alfonso María de Ligorio

Consideremos primeramente la pena de sentido. Es de fe que hay infierno.

El Juicio Final (detalle), Fra Angelico, 1432-1435 – Temple sobre tabla, Museo de San Marcos, Florencia

¿Qué es, pues, el infierno? El lugar de tormentos (Lc 16, 28), como le llamó el rico Epulón, lugar de tormentos, donde todos los sentidos y potencias del condenado han de tener su propio castigo, y donde aquel sentido que más hubiere servido de medio para ofender a Dios será más gravemente atormentado.

La vista padecerá el tormento de las tinieblas. Digno de profunda compasión sería el hombre infeliz que pasara cuarenta o cincuenta años de su vida encerrado en tenebroso y estrecho calabozo. Pues el infierno es cárcel por completo cerrada y oscura, donde no penetrará nunca ni un rayo de sol ni de luz alguna. El fuego que en la tierra alumbra no será luminoso en el infierno.

Es decir, como lo explica san Basilio, que el Señor separará del fuego la luz, de modo que esas maravillosas llamas abrasarán sin alumbrar. O como más brevemente dice san Alberto Magno: “Apartará del calor el resplandor”. Y el humo que despedirá esa hoguera formará la espesa nube tenebrosa que, como nos dice san Judas [Tadeo], cegará los ojos de los réprobos. No habrá allí más claridad que la precisa para acrecentar los tormentos. Un pálido fulgor que deje ver la fealdad de los condenados y de los demonios y el horrendo aspecto que estos tomarán para causar mayor espanto.

El olfato padecerá su propio tormento. Sería insoportable que estuviésemos encerrados en estrecha habitación con un cadáver fétido. Pues el condenado ha de estar siempre entre millones de réprobos, vivos para la pena, cadáveres hediondos por la pestilencia que arrojarán de sí.

Dice san Buenaventura que si el cuerpo de un condenado saliera del infierno, bastaría él solo para que por su hedor muriesen todos los hombres del mundo… Y aún dice algún insensato: “Si voy al infierno, no iré solo…”. ¡Infeliz!, cuantos más réprobos haya allí, mayores serán tus padecimientos. “Allí —dice santo Tomás— la compañía de otros desdichados no alivia, antes acrecienta la común desventura”. Mucho más penarán, sin duda, por la fetidez asquerosa, por los lamentos de aquella desesperada muchedumbre y por la estrechez en que se hallarán amontonados y oprimidos, como ovejas en tiempo de invierno, como uvas prensadas en el lagar de la ira de Dios.

Padecerán asimismo el tormento de la inamovilidad. Tal y como caiga el condenado en el infierno, así ha de permanecer inmóvil, sin que le sea dado cambiar de sitio ni mover mano ni pie mientras Dios sea Dios.

Será atormentado el oído con los continuos lamentos y voces de aquellos pobres desesperados, y por el horroroso estruendo que los demonios moverán. Huye a menudo de nosotros el sueño cuando oímos cerca gemidos de enfermos, llanto de niños o ladridos de algún perro… ¡Infelices réprobos, que han de oír forzosamente por toda la eternidad los gritos pavorosos de todos los condenados!

La gula será castigada con el hambre devoradora… Mas no habrá allí ni un pedazo de pan. Padecerá el condenado abrasadora sed, que no se apagaría con toda el agua del mar, pero no se le dará ni una sola gota. Una gota de agua no más pedía el rico avariento, y no la obtuvo ni la obtendrá jamás.

 

* Consideración 26.

‹ Confianza en María Inmaculada aun cuando todo parezca perdido San Francisco de Fátima ›
San Francisco de Fátima ›
‹ Confianza en María Inmaculada aun cuando todo parezca perdido



Tesoros de la Fe N°242 febrero 2022


Lecciones de Lourdes Confiar aun cuando todo parezca perdido
El primer gran hospital nació con las Cruzadas y estaba en Jerusalén Febrero de 2022 – Año XXI El pecado hace desgraciados a los pueblos Confianza en María Inmaculada aun cuando todo parezca perdido De las penas del Infierno San Francisco de Fátima ¿Por qué los paramentos son de diferentes colores? El Palacio de la Señoría de Florencia La Salve en la gruta de Lourdes



 Artículos relacionados
La importancia de un buen libro Uno de los medios que la experiencia me ha enseñado ser más poderoso para el bien es la imprenta, así como es el arma más poderosa para el mal cuando se abusa de ella. Por medio de la imprenta se dan a luz tantos libros buenos y hojas sueltas, que es para alabar a Dios...

Leer artículo

La perfecta alegría Iban una vez San Francisco y el hermano León caminando en tiempo de invierno. ¿En qué está la perfecta alegría? preguntó el fraile, a lo que el santo vino a responder con un curioso pero ilustrativo ejemplo...

Leer artículo

Capítulo 8: Como en Palestina, hace 2000 años... Las apariciones de Fátima habían dejado de ser un evento local, un caso extraño que envolvía a tres niños incultos de la serranía, para convertirse en un evento nacional con repercusiones más allá de las fronteras, entre los soldados portugueses apostados en Francia...

Leer artículo

¿Cómo evitar a nuestros hijos los riesgos que suponen el uso de internet, celulares y videojuegos? La única regla universal que se aplica en este caso es que nada puede sustituir la relación cercana entre padres e hijos, incluyendo instrucciones adecuadas sobre los peligros de la vida y el establecimiento de reglas claras de conducta...

Leer artículo

Fray Martín de la Caridad En una mañana de domingo, en la ciudad de Lima, el marqués Francisco Pizarro conversaba con algunos amigos después de haber asistido a la Santa Misa, cuando su palacio fue invadido por conspiradores que venían a vengarse de la energía con que reprimiera una revuelta en la que se habían visto envueltos...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino