Distinción, dignidad y frivolidad del Antiguo Régimen en una plaza de Venecia Plinio Corrêa de Oliveira En mi sala de trabajo tengo un cuadro que reproduce una pequeña plaza de Venecia. Tiene un encanto que conmueve los sentidos, incluso por sus defectos, revelando el “alma” y el espíritu venecianos. Este encanto impregna el conjunto de la plaza, la iglesia del fondo, las casas y los personajes allí presentes, cuyas actitudes características dan la impresión de que están saliendo de alguna representación teatral. La iglesia, de un estilo que parece del siglo XVII, irradia cierta paz al conjunto. Es casi lo contrario de lo que trasparece en la gente, pero que acaba envolviéndola. A través de una puerta abierta de la iglesia se percibe algo de meditativo y serio, por la presencia del Santísimo Sacramento en el sagrario interior, riquísimo en gracias. Es el mismo imponderable de ciertas iglesias de Italia. Esta Venecia del siglo XVIII tiene algo que recuerda remotamente la dignidad y la distinción propias del Antiguo Régimen. En la gente se refleja también la frivolidad social de aquella época. Están acostumbrados a vivir en Venecia y convivir con casas de apariencia un tanto tristona y de líneas palaciegas. Les gusta el estilo, que les eleva a un nivel superior. Estos diversos aspectos, donde se mezclan huellas de siglos anteriores y algo del siglo venidero, influencian a las almas de quienes están allí o viven en la plaza. La combinación de todos estos elementos se asemeja a ciertas presentaciones de helados, cuando la grosella y la crema se derriten, alternando dentro de la copa sus respectivos colores. En la plaza, sus diversos aspectos forman tintes psicológicos: unas bolas de helado de sabor indefinido dentro de una copa; lo que vendría a
|
La Resurrección Magno suceso ante el cual toda rodilla se dobla |
|
El Dogma del Purgatorio El dogma del purgatorio es tenido en el olvido con demasiada frecuencia por parte de la mayoría de los fieles... |
|
Educación sexual en los colegios “La necedad se esconde en el corazón del niño; la vara de la corrección la hace salir de él” (Prov 22, 15)... |
|
Cuando los hombres se alejan de Dios, se corrompen las costumbres y decae la propia civilización Cuando se rompen los vínculos que atan al hombre a Dios, que es el legislador y juez supremo y universal, no queda sino la apariencia de una moral meramente profana, o como ellos dicen, de una moral independiente que hace caso omiso de la Razón eterna y de los preceptos divinos... |
|
Canonización de Francisco y Jacinta Marto Declaramos y definimos como santos a los beatos Francisco Marto y Jacinta Marto, y los inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que, en toda la Iglesia, sean devotamente honrados entre los santos... |
|
Sublime diálogo de almas Recíprocamente, nunca Dios amó tanto a una mera criatura. Y nunca un hijo amó tan plenamente, tan enteramente, tan desbordantemente a su madre... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino