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La adoración al Creador y su amor por la criatura Plinio Corrêa de Oliveira
Reposáis, Señor, en vuestro mísero y augustísimo pesebre, bajo la mirada de la Virgen, vuestra Madre, que derrama sobre Vos los tesoros inalienables de su respeto y de su cariño. Nunca una criatura adoró con tan profunda y respetuosa humildad a su Dios. Nunca el corazón de una madre amó más tiernamente a su hijo. Recíprocamente, nunca Dios amó tanto a una mera criatura. Y nunca un hijo amó tan plenamente, tan enteramente, tan desbordantemente a su madre. Toda la realidad de este sublime diálogo de almas puede contenerse en estas palabras que indican aquí todo un océano de felicidad, y que en otra ocasión muy distinta habríais de decir un día desde lo alto de la Cruz: “Madre, ahí tienes a tu hijo”. [Hijo] “ahí tienes a tu Madre” (Jn 19, 26-27). Y considerando la perfección de este amor recíproco entre Vos y vuestra Madre, sentimos el canto angélico que se eleva desde lo más profundo de toda alma cristiana: “Gloria a Dios en lo más alto de los Cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc 2, 14).
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“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12) Navidad |
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En la era de los abuelos-niños Un salón decorado con cierta gravedad. Muebles pesados, gran cortina, cuadros y adornos que parecen tener valor... |
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El Paraíso Celestial Luego que el alma haya entrado en el gozo del Señor, se verá libre de toda aflicción... |
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Utopía asesina En julio de 2005 se dio la lúgubre conmemoración de los 30 años de la masacre de la población de Camboya por las tropas comunistas de Pol Pot. De aquel terrible acontecimiento poco se dijo... |
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En los que no están unidos a Cristo hay latente algo de diabólico El comienzo de una gran obra debe ser pequeño. No es la cuestión financiera la que os debe afligir. Todo lo que Dios quiere se arregla, no se sabe cómo. Tendréis el auxilio necesario y, aún faltando este, debéis comenzar... |
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Plata de desecho Entre los múltiples textos de la Sagrada Escritura que pueden ayudarnos a tener ese arrepentimiento auténtico, que consuele a Nuestra Señora y apresure “los días de bonanza”, escogimos uno del profeta Jeremías... |
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