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La adoración al Creador y su amor por la criatura Plinio Corrêa de Oliveira
Reposáis, Señor, en vuestro mísero y augustísimo pesebre, bajo la mirada de la Virgen, vuestra Madre, que derrama sobre Vos los tesoros inalienables de su respeto y de su cariño. Nunca una criatura adoró con tan profunda y respetuosa humildad a su Dios. Nunca el corazón de una madre amó más tiernamente a su hijo. Recíprocamente, nunca Dios amó tanto a una mera criatura. Y nunca un hijo amó tan plenamente, tan enteramente, tan desbordantemente a su madre. Toda la realidad de este sublime diálogo de almas puede contenerse en estas palabras que indican aquí todo un océano de felicidad, y que en otra ocasión muy distinta habríais de decir un día desde lo alto de la Cruz: “Madre, ahí tienes a tu hijo”. [Hijo] “ahí tienes a tu Madre” (Jn 19, 26-27). Y considerando la perfección de este amor recíproco entre Vos y vuestra Madre, sentimos el canto angélico que se eleva desde lo más profundo de toda alma cristiana: “Gloria a Dios en lo más alto de los Cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc 2, 14).
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“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12) Navidad |
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Ejemplo simbólico de la lucha contra el aborto «Pedro, ¡si ustedes deben decidir entre mí y la criatura, no duden: escojan a la criatura, yo lo exijo, sálvenla! Yo haré la voluntad de Dios, y Dios providenciará lo necesario para mis hijos». Cuando Gianna Beretta Molla pronunció tales palabras tenía 39 años de edad, era madre de tres niños. ¿Qué fue lo que llevó a esta feliz madre de familia y esposa ejemplar, a no tener pena de sí, sino a buscar lo más perfecto para la gloria de Dios?... |
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San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano Quien visita Roma nota una diferencia que llama la atención, entre la Basílica de San Juan de Letrán y la Basílica de San Pedro del Vaticano... |
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Caprichos de la infancia Rudyard Kipling, autor británico de cuentos infantiles y Nobel de Literatura de 1907, escribe a manera de exordio en el primer capítulo de sus Memorias... |
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San Nicolás de Tolentino Nicolás de Tolentino fue el fruto de las oraciones de sus padres a san Nicolás de Mira (o Bari). Como san Zacarías y santa Isabel, ellos ya estaban avanzados en años y no tenían hijos... |
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¿Puede haber auténtica paz allá donde se niega la Verdad? Los que piden a la Iglesia que renuncie a la fe en la práctica de la caridad en aquellos aspectos que suponen fricciones con los criterios del mundo lo hacen, muchas veces, en el nombre de la misma caridad y, en concreto, de uno de sus efectos, que es la paz... |
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