|
La adoración al Creador y su amor por la criatura Plinio Corrêa de Oliveira
Reposáis, Señor, en vuestro mísero y augustísimo pesebre, bajo la mirada de la Virgen, vuestra Madre, que derrama sobre Vos los tesoros inalienables de su respeto y de su cariño. Nunca una criatura adoró con tan profunda y respetuosa humildad a su Dios. Nunca el corazón de una madre amó más tiernamente a su hijo. Recíprocamente, nunca Dios amó tanto a una mera criatura. Y nunca un hijo amó tan plenamente, tan enteramente, tan desbordantemente a su madre. Toda la realidad de este sublime diálogo de almas puede contenerse en estas palabras que indican aquí todo un océano de felicidad, y que en otra ocasión muy distinta habríais de decir un día desde lo alto de la Cruz: “Madre, ahí tienes a tu hijo”. [Hijo] “ahí tienes a tu Madre” (Jn 19, 26-27). Y considerando la perfección de este amor recíproco entre Vos y vuestra Madre, sentimos el canto angélico que se eleva desde lo más profundo de toda alma cristiana: “Gloria a Dios en lo más alto de los Cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc 2, 14).
|
“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Jn 8, 12) Navidad |
|
Cristiandad Nos parece útil analizar algunos aspectos de una de las tesis fundamentales de la doctrina católica sobre el problema de las relaciones entre el orden espiritual y el temporal, que es la “ministerialidad” 1 de esta última con relación a aquella... |
|
¿Puede la Iglesia negar la comunión a quienes promueven el aborto? La enseñanza de la Iglesia sobre el aborto es una verdad irreformable. Así lo declaró Juan Pablo II en la encíclica Evangelium vitae... |
|
Lourdes: milagros físicos para el bien de las almas Las peores enfermedades, los males más grandes, los sufrimientos más horrendos, la Santísima Virgen los puede curar... |
|
La verdadera caridad Existe una tendencia a mostrar la caridad como si fuera la virtud por la cual se busca sólo aliviar los sufrimientos del cuerpo. Nuestro Señor enseñó que primero se debe amar a Dios y, en segundo lugar, al prójimo como a uno mismo. ¿Dónde está el equilibrio?... |
|
La perfecta alegría Iban una vez San Francisco y el hermano León caminando en tiempo de invierno. ¿En qué está la perfecta alegría? preguntó el fraile, a lo que el santo vino a responder con un curioso pero ilustrativo ejemplo... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino