Estimados amigos: “En el mundo tendréis grandes tribulaciones, pero tened confianza, yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33), dijo Nuestro Señor Jesucristo a los Apóstoles. Aquellas palabras de vida eterna valen también para nosotros, especialmente en los momentos en que vacilamos en nuestra fe y en la convicción absoluta de la victoria final de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. El propio emperador Juliano —el último del mundo romano, conocido en la historia como “el Apóstata”— acabó confesando esa misma verdad cuando exclamó: “¡Has vencido, Galileo!”. Había prometido exterminar a los cristianos, pero derrotado en batalla tras ser alcanzado por una lanza, arrojó su sangre hacia lo alto y lanzó aquel grito de odio, con el cual reconocía la victoria de Aquel a quien los fariseos llamaban “el galileo, el hijo del carpintero”. Fue la preciosísima Sangre de Nuestro Divino Redentor la que obtuvo la fractura de los deicidas, la derrota del mundo pagano y el nacimiento de la Cristiandad. Sin el supremo sacrificio ofrecido en la Cruz, en lo alto del Calvario, el mundo habría permanecido pagano. Pero quiso la Sabiduría que, para la destrucción del paganismo y la dilatación de la Cristiandad por todo el orbe, hubiese también el sacrificio de los apóstoles, de los discípulos, de los mártires, de los cruzados, de los santos, en fin, de todos los fieles que derramaron su sangre, en cuerpo o en alma, en defensa de la fe católica. De ahí la célebre afirmación de Tertuliano: La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. Estas consideraciones vienen de la lectura de los pasajes finales de la excelente obra Jesucristo, Vida, Pasión y Triunfo, del P. Augustin Berthe, que transcribimos como Tema del Mes. Una materia tan elevada como bella, que proponemos a nuestros lectores como meditación durante el tiempo pascual. En Jesús y María, El Director
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Una elevada y bella meditación para el tiempo pascual |
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El Hijo de Dios condenado por el más arbitrario de los procesos Pilatos conocía perfectamente la disposición de los judíos respecto a Jesús, porque desde hacía tres años, en toda Judea, en la Galilea y hasta en las naciones extranjeras, no se hablaba sino del Profeta de Nazaret... |
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El Reinado Social del Corazón de Jesús La idea de la reconquista, no apenas de las almas, sino de la sociedad entera para Cristo, siempre estuvo presente en la devoción al Sagrado Corazón. De ahí la expresión corriente de Reinado Social del Corazón de Jesús, para significar su dominio sobre los grupos sociales, desde la familia, su célula inicial, hasta el mayor de ellos, el Estado. Es un complemento de su reinado al interior de las conciencias... |
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¿Ha cambiado la Iglesia Católica su enseñanza sobre la transexualidad? Los defensores del transgénero argumentan que la “identidad de género” de una persona como hombre o mujer no tiene por qué coincidir con su sexo biológico. Si alguien siente una “incongruencia” entre su autopercepción psicológica y su cuerpo —“disforia de género”—, debería poder armonizarse adecuando su cuerpo a la identidad deseada... |
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Fidelidad a la palabra de Jesucristo Casado sólo por lo civil no se divorció y se casa nuevamente. — Catecismo 1650. Si la persona se casó sólo por lo civil, se divorció y contrajo una nueva unión, no puede casarse por la Iglesia. Muchas personas se casan sólo por lo civil, para evitar la indisolubilidad en el caso de que ‘no resulte’. Aunque no sea matrimonio hubo un enlace, una unión con derechos y deberes... |
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San Juan Damasceno San Juan Mansur, conocido como Damasceno por haber nacido en Damasco en la segunda mitad del siglo VII, era pues un cristiano de origen árabe. En aquella época Siria ya estaba dominada por los musulmanes, que habían conquistado también Palestina. Sin embargo, en ese comienzo de la ocupación islamita, aún había cierta tolerancia y libertad para los cristianos... |
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