Página Mariana María en el misterio de Cristo

La Anunciación, Masolino da Panicale (1425-1430) — Galería Nacional de Arte, Washington










«Dios Padre entregó su Unigénito al mundo solamente por medio de María. Por más suspiros que hayan exhalado los patriarcas, por más ruegos que hayan elevado los profetas y santos de la antigua ley durante cuatro mil años a fin de obtener dicho tesoro, solamente María lo ha merecido y ha hallado gracia delante de Dios por la fuerza de su plegaria y la elevación de sus virtudes»








San Luis María Grignion de Montfort, Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, nº 16


El culto a los antepasados Nuestra Señora, obra prima de Dios
Nuestra Señora, obra prima de Dios
El culto a los antepasados



Tesoros de la Fe N°51 marzo 2006


María en el misterio de Cristo
San José y el ideal de santidad El culto a los antepasados María en el misterio de Cristo Nuestra Señora, obra prima de Dios Las Virtudes Principales Santa Catalina de Suecia ¿Qué es más grave: el pecado de pensamiento o el pecado de acción?



 Artículos relacionados
300 años de la obra mariana por excelencia Conmemoramos este año el tercer centenario de un libro providencial, el «Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen», de San Luis María Grignion de Montfort. Asociándonos a tan grata celebración, ofrecemos a nuestros lectores extractos de los comentarios que en 1939 el Prof. Plinio...

Leer artículo

¿Por qué celebrar los dolores de María? ¿Celebrar el dolor? Prefieren poner estas fechas de lado y celebrar sólo aquello que es alegre. Modo de pensar equivocado, pues significaría mutilar lo que la doctrina católica enseña...

Leer artículo

Alegría de los Cielos Es el título en castellano del «Hanaq Pachaq kusikuynin», uno de los himnos más antiguos dedicados a la Virgen en América Latina de los que se tienen notación, y maravillosa muestra de la predilección de la Santísima Virgen por el Nuevo Continente...

Leer artículo

María Santísima, modelo de resignación Nuestra Señora nos enseña cómo enfrentar aquello que nos contraría, a aceptar resignadamente la voluntad de Dios, sin perder el ánimo ni disminuir el amor hacia Él. Un ejemplo de ello lo encontramos en el episodio de la pérdida del Niño Jesús en el Templo...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino