Electo ya anciano para la Sede de Pedro, murió en Constantinopla, donde intentó convencer al emperador Justiniano a no invadir Italia y a remover a su patriarca monofisita de la Sede de Constantinopla. Herejía influyente en aquella época, el monofisismo negaba que en Nuestro Señor Jesucristo hubiese dos naturalezas, la divina y la humana.
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Devociones marianas en el mundo |
La Anunciación (1425-1430), Masolino da Panicale – Galería Nacional de Arte, Washington |
Artículo de portada
María en el misterio de Cristo Dios Padre entregó su Unigénito al mundo solamente por medio de María. Por más ruegos que hayan elevado los profetas y santos de la antigua ley durante cuatro mil años a fin de obtener dicho tesoro, solamente María lo ha merecido... |
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