Esclavo de Filemón, después de robar a su amo, huyó a Roma, donde encontró a San Pablo en la prisión. El Apóstol, después de convertirlo, lo mandó de vuelta a Filemón, pidiendo a éste que no lo recibiese como esclavo, sino como a un hermano (cfr. Col. 4, 7-9). Según San Jerónimo, Onésimo se tornó en predicador del Evangelio y Obispo de Éfeso, siendo lapidado en Roma.
|
Devociones marianas en el mundo |
|
Artículo de portada
Nuestra Señora de Guadalupe Bellísima imagen de madera policromada, vestida y con cabellera, de unos 70 cm. de alto, de rostro muy agraciado y devoto, así como el Niño Dios, que sostiene en su mano izquierda mientras que con la diestra lo estrecha amorosamente contra su pecho... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino