Dejó el país natal atraído por la fama de las virtudes de San Agricio, Obispo de Tréveris, de quien se tornó discípulo. Con la muerte de éste, fue elevado a aquella Sede, donde se notabilizó por la intrépida defensa de la ortodoxia (= verdadera doctrina) y al acoger a San Atanasio, entonces exiliado.
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Devociones marianas en el mundo |
Vista de la ciudad portuaria de Siracusa, con la imagen del Inmaculado Corazón de María en el momento mismo del llanto |
Artículo de portada
La Virgen de las Lágrimas de Siracusa Al comienzo la joven imaginó que se trataba de una alucinación. No obstante, al constatar que las lágrimas escurrían con más frecuencia, no teniendo fuerzas para levantarse, llamó a gritos a sus familiares: “¡Vengan a ver el cuadro de la Virgen que llora!”... |
Palabras del Director V
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