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La predicación es un bien general; de todas las funciones del ministerio evangélico, es la que produce los mejores frutos. Predicad, pues, el mayor número de veces que podáis; pero evitad de usar proposiciones dudosas; no toméis por asunto de vuestros sermones sino verdades incontestables, claras y que por sí mismas produzcan la reforma de las costumbres. Haced sobresalir la majestad infinita de Dios y la enormidad del pecado que lo ultraja. Imprimid en los espíritus la creencia de la aterradora sentencia que será fulminada contra los réprobos el día del Juicio Final. Presentad —con todos los recursos de la elocuencia— los suplicios eternos para los que fuesen condenados. Hablad, finalmente, de la muerte y de la muerte súbita a los que viven en la indiferencia y en el olvido de su salvación, con una conciencia cargada de crímenes.
San Francisco Javier, Instrucciones al P. Gaspar Barzeu al partir a la misión de Ormuz in J. M. S. Daurignac, S. Francisco Xavier – Apóstol de las Indias, A.I., Braga, 1989, 6ª ed., pp. 302-303.
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La Virgen de las Lágrimas de Siracusa |
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Las cruces del buen y del mal ladrón Salomón dice que todo lo que ocurre en este mundo es vanidad y aflicción de espíritu. Nadie puede evitar la cruz y los sufrimientos... |
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La gran peste de Marsella de 1720 Hace algo más de 300 años, el 25 de mayo de 1720, el navío Le Grand-Saint-Antoine atracó en Marsella, procedente de Siria. Por falta de vigilancia, negligencia o corrupción de las autoridades portuarias y municipales, junto a su cargamento de telas y fardos de algodón desembarcó un pasajero clandestino: el bacilo de la peste... |
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Fray Martín de la Caridad En una mañana de domingo, en la ciudad de Lima, el marqués Francisco Pizarro conversaba con algunos amigos después de haber asistido a la Santa Misa, cuando su palacio fue invadido por conspiradores que venían a vengarse de la energía con que reprimiera una revuelta en la que se habían visto envueltos... |
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Prohíben rezar por los difuntos “Las puertas de la capilla permanecen cerradas durante las horas de atención del cementerio; la cruz y la Biblia fueron removidas y las campanas, que tocaban al menos dos veces al día, no funcionan más... |
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Continuación del Sermón de la Montaña Dirigiendo la palabra a sus discípulos, Jesús continuó así: —“Vosotros sois la sal de la tierra. Ahora bien; si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se salará? De nada sirve, sino para ser arrojada al camino y pisoteada por la gente”... |
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