SOS Familia ¿Qué juguetes colocar en el árbol de Navidad el 2016?

Junto a los árboles de Navidad se encontraban, en casi todos los hogares, vistosos juguetes. Para realizar un experimento, unos investigadores colocaron también juguetes electrónicos…

¿Qué juguetes favorecen más el desarrollo mental de los niños? ¿Los electrónicos, que se mueven, hablan y cantan emitiendo luces intermitentes de colores? ¿O los juguetes “tradicionales”, como muñecas, carritos y libros con figuras mostrando escenas de la vida del campo con sus animales o de la ciudad con su movimiento?

Pedagogos de la Universidad del Norte de Arizona, de los Estados Unidos, quisieron obtener una respuesta a estas preguntas. Así, invitaron a padres de familia y a sus respectivos pequeñitos, entre diez y dieciséis meses, para jugar con sus hijos. Les entregaron los dos tipos de juguetes, es decir, los electrónicos y los “tradicionales”. ¿A qué resultado llegaron?

El fruto de este experimento acaba de ser publicado por el periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung en su edición on-line del día 29 de diciembre último. La autora del artículo es Christina Hucklenbroich.

Algunas familias recibieron pequeñas computadoras y teléfonos celulares apropiados para niños. Y los bebés comenzaron inmediatamente a jugar con ellos, ayudados por sus padres.

Otro grupo de familias recibió como juguetes rompecabezas, cubos de madera en cuyas faces se veían figuras variadas. Nada de aparatos electrónicos. Los padres podían en todo momento orientar sus hijos a utilizar bien los juguetes, tal como se hace normalmente en casa.

Los ositos de peluche son benéficos para la formación de los hijos.

Un lector de este artículo comenta por internet: “Estudio muy esclarecedor. Nelson Fragelli toca un punto sensible para la educación de los hijos. Espero que aquellos padres de familia que viven fascinados por la cibernética comprendan que sus hijos esperan cariño, comprensión, ayuda y elevación. En una palabra formación en el hogar versus deformación cibernética”.

En un tercer grupo los padres jugaban con sus hijos hojeando libros adaptados para niños, en los cuales se veían animales, figuritas y variados dibujos a colores.

El resultado del estudio no podría ser más claro. Los niños que jugaban con los juguetes electrónicos hablaban poco o, al lidiar con los juguetes, emitían palabras inconexas, sin relación con lo que jugaban. Los padres también casi no tenían qué decir. La comunicación con los hijos era difícil. Ellos se limitaban a mirar y reír. ¿Qué se puede decir de una cucaracha que se dispara por la sala?

Este es Zoomer Dino un dinosaurio de juguete que se ofrece en el mercado como mascota interactiva. Sus ojos cambian de color, según su humor. Si se enfada, al tirarle de la cola, por ejemplo, ruge y muerde. También puede ser tranquilo y tierno.

Mientras tanto, aquellos que se divertían con los juguetes “tradicionales” hablaban, hacían observaciones, los padres a su vez les daban explicaciones, se reían y se alegraban. En otras palabras, padres e hijos se comunicaban. Más sorprendente aún fue constatar que los libros con figuras interesaban mucho más que los juguetes movidos a batería. Al hojear los libros los niños preguntaban, hablaban, intentaban expresar sus pensamientos. Y los padres describían lo que veían, enseñando a sus hijos a observar el contenido de las páginas. Los niños preguntaban.

Los juguetes electrónicos dejaban a padres e hijos en un apático silencio. Estupefactos ante la “maravilla” electrónica, todos quedaban absortos en un círculo cerrado. Callados, no había unión entre ellos.

Los investigadores norteamericanos desaconsejan, por lo tanto, a los padres a comprar juguetes electrónicos. La conversación, desde temprana edad, entre padres e hijos, es esencial para una educación eficaz. Los juguetes modernos la perjudican. Que los padres opten por la tradición y su familia permanecerá más unida. 

El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato No tratemos a los lobos como si fueran ovejas perdidas
No tratemos a los lobos como si fueran ovejas perdidas
El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato



Tesoros de la Fe N°170 febrero 2016


Lourdes Una Comunicación directa con el Cielo
Nº 170 - Febrero 2016 - Año XV El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato ¿Qué juguetes colocar en el árbol de Navidad el 2016? No tratemos a los lobos como si fueran ovejas perdidas* Una pátina celestial cubre Lourdes Tu fe te ha salvado Santa Brígida de Irlanda ¿Cómo tratar a las mascotas? La humanidad después del pecado original



 Artículos relacionados
Capítulo 9: El gran milagro El milagro que ocurrió en Cova da Iria el 13 de octubre de 1917, cuando el sol “bailó” en el cielo —para usar la expresión de un periódico de la época—, fue un acontecimiento extraordinario de proporciones bíblicas comparable al de Josué deteniendo el sol o Moisés dividiendo las aguas del Mar Rojo para que los judíos pudieran cruzarlo con los pies secos...

Leer artículo

San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano Quien visita Roma nota una diferencia que llama la atención, entre la Basílica de San Juan de Letrán y la Basílica de San Pedro del Vaticano...

Leer artículo

Coca-Cola: Sabor de un enigma Si se le compara con bebidas de sabor definido, como el vino y la cerveza, esta gaseosa, que misteriosamente atrae a las masas, causa la sensación de falta de rumbos, como la vida de muchos de sus apreciadores...

Leer artículo

Nada repugna tanto a la razón como una igualdad absoluta entre los hombres Todos los hombres son, ciertamente, iguales: nadie duda de ello, si se consideran bien la comunidad igual de origen y naturaleza, el fin último cuya consecuencia se ha señalado a cada uno, y finalmente los derechos y deberes que de ellos nacen necesariamente. Mas como no pueden ser iguales...

Leer artículo

¿En qué consiste la perfección cristiana? La vida espiritual consiste en conocer la infinita grandeza y bondad de Dios, junto a un gran sentido de nuestra propia debilidad y tendencia hacia el mal; en amar a Dios y en detestarnos a nosotros mismos, en humillarnos delante de Él...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino