Estimados amigos: Hay ciertos lugares que tienen, del punto de vista espiritual, una atracción irresistible. Uno de ellos es sin duda la gruta de Lourdes, al sur de Francia, donde la Santísima Virgen se apareció Esa atracción la sintió con fuerza y por primera vez Santa Bernardita; era como un llamado de la Virgen, que aún hoy resuena en muchas almas de los millones de peregrinos que frecuentan el Santuario todos los años. No hay necesidad de pruebas, de testigos, de investigaciones, de milagros… pues en la gruta de Lourdes la presencia de la Madre de Dios es tan palpable que reina un ambiente impregnado de sobrenatural… Sin embargo, tampoco faltan las rigurosas pruebas, los innumerables testigos, las prolijas investigaciones y los continuos milagros. Hecho corroborado por nuestro colaborador Gregorio Vivanco, que nos relata su maravillosa experiencia en la sección Página Mariana. Asimismo, son muy oportunas las reflexiones que Plinio Corrêa de Oliveira nos ofrece en su artículo “No tratemos a los lobos como si fueran ovejas descarriadas”, que proponemos como Tema del Mes. Allí, el connotado escritor católico, deslinda un error común en no pocos nuestros contemporáneos al esgrimir una aparente contradicción entre la bondad y la justicia divinas. Finalmente, a raíz de una inquietud expresada por varios lectores, Mons. José Luis Villac aborda en la sección La Palabra del Sacerdote un tema de gran actualidad: el trato equilibrado que se debe dar a los animales y, en particular, cómo tratar a las mascotas. En Jesús y María, El Director
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Lourdes Una Comunicación directa con el Cielo |
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Lo maravilloso, el Palacio del Louvre y la pirámide Dios desea que vivamos rodeados de maravillas, y que nos maravillemos con todo lo que es bello... |
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El boulevard de los Capuchinos y el Teatro Vaudeville Jean Béraud es uno de los grandes pintores de la vida parisina de la Belle-époque. Nació en San Petersburgo en 1849... |
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La Iglesia autoriza el culto a Nuestra Señora de Fátima Réstanos, amados hijos en Nuestro Señor, advertiros que, si para nosotros es un gran motivo de alegría y consolación la gracia que la Santísima Virgen nos concedió, mayor es la obligación de corresponder a su bondad... |
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¿Ante una blasfemia clamorosa es lícito maldecir? En el mundo de hoy, el católico es testigo (y, a veces, víctima directa) de ofensas a Dios que nos indignan y nos llevan a desear que Dios castigue aún en esta tierra a los responsables por esas infamias (incluso como medio de intentar salvarlos del infierno)... |
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La misericordia de Dios y la intercesión de los santos Oí hablar de un gran criminal que acababa de ser condenado a muerte por unos crímenes horribles. Todo hacía pensar que moriría impenitente. Yo quise evitar a toda costa que cayese en el infierno, y para conseguirlo empleé todos los medios imaginables... |
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