Palabras del Director Nº 170 - Febrero 2016 - Año XV

Estimados amigos:

Hay ciertos lugares que tienen, del punto de vista espiritual, una atracción irresistible. Uno de ellos es sin duda la gruta de Lourdes, al sur de Francia, donde la Santísima Virgen se apareció
a Bernardita Soubirous —entonces una joven de catorce años— entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858.

Esa atracción la sintió con fuerza y por primera vez Santa Bernardita; era como un llamado de la Virgen, que aún hoy resuena en muchas almas de los millones de peregrinos que frecuentan el Santuario todos los años. No hay necesidad de pruebas, de testigos, de investigaciones, de milagros… pues en la gruta de Lourdes la presencia de la Madre de Dios es tan palpable que reina un ambiente impregnado de sobrenatural… Sin embargo, tampoco faltan las rigurosas pruebas, los innumerables testigos, las prolijas investigaciones y los continuos milagros.

Hecho corroborado por nuestro colaborador Gregorio Vivanco, que nos relata su maravillosa experiencia en la sección Página Mariana.

Asimismo, son muy oportunas las reflexiones que Plinio Corrêa de Oliveira nos ofrece en su artículo “No tratemos a los lobos como si fueran ovejas descarriadas”, que proponemos como Tema del Mes. Allí, el connotado escritor católico, deslinda un error común en no pocos nuestros contemporáneos al esgrimir una aparente contradicción entre la bondad y la justicia divinas.

Finalmente, a raíz de una inquietud expresada por varios lectores, Mons. José Luis Villac aborda en la sección La Palabra del Sacerdote un tema de gran actualidad: el trato equilibrado que se debe dar a los animales y, en particular, cómo tratar a las mascotas.

En Jesús y María,

El Director

La humanidad después del pecado original El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato
El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato
La humanidad después del pecado original



Tesoros de la Fe N°170 febrero 2016


Lourdes Una Comunicación directa con el Cielo
Nº 170 - Febrero 2016 - Año XV El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato ¿Qué juguetes colocar en el árbol de Navidad el 2016? No tratemos a los lobos como si fueran ovejas perdidas* Una pátina celestial cubre Lourdes Tu fe te ha salvado Santa Brígida de Irlanda ¿Cómo tratar a las mascotas? La humanidad después del pecado original



 Artículos relacionados
Cuando los hombres se alejan de Dios, se corrompen las costumbres y decae la propia civilización Cuando se rompen los vínculos que atan al hombre a Dios, que es el legislador y juez supremo y universal, no queda sino la apariencia de una moral meramente profana, o como ellos dicen, de una moral independiente que hace caso omiso de la Razón eterna y de los preceptos divinos...

Leer artículo

La lección de Juvenal El cuasi nudismo que toma cuenta de las ciudades modernas va acercando a las personas de la práctica de desnudarse completamente en público, a la manera de los salvajes y de los indios primitivos...

Leer artículo

Esplendor de la concepción jerárquica y cristiana de la vida - I La onda satánica del igualitarismo, que desde la revolución protestante del siglo XVI hasta la revolución comunista de nuestros días viene atacando, calumniando, socavando y haciendo marchitar todo cuanto es o simboliza jerarquía, nos presenta toda desigualdad como una injusticia...

Leer artículo

¿Puede el hombre prever los acontecimientos? Por ser “La Palabra del Sacerdote” una de las columnas más apreciadas de Tesoros de la Fe, con el fallecimiento del recordado Mons. José Luis Marinho Villac la dirección de la revista Catolicismo [que publica originalmente esta columna] me pidió que le diera continuidad, respondiendo a las consultas hechas, en su mayoría sobre temas religiosos...

Leer artículo

Presencia diabólica en el mundo de hoy En nuestro mundo cada vez más paganizado, crece deplorablemente el número de los que buscan una solución para sus problemas en las fuerzas ocultas y en la superstición...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino