Historia Sagrada Tu fe te ha salvado

San Juan Bosco

Los hechos referentes a nuestro Divino Salvador que hasta ahora hemos relatado nos lo dan a conocer, especialmente, como hombre. Pero los milagros nos lo dan a conocer como Dios, puesto que, siendo los milagros efectos que superan a toda fuerza creada, no pueden venir sino de Dios, único Ser que no ha sido creado, único Ser omnipotente y Señor de todas las cosas y único que, por consiguiente, puede suspender las leyes de la naturaleza.

 

El leproso y el criado del centurión

Entre los milagros obrados por el Redentor se encuentra el de la curación de un leproso. Acercóse éste al divino Maestro, le adoró, y, sumamente afligido, le dijo:

—“Señor, si queréis, podéis curarme”.

Jesús extendió la mano y le tocó diciendo:

—“Quiero, sé sano”; e inmediatamente se curó.

Pero Jesús prosiguió: —“No digas esto a nadie; ve, preséntate al sacerdote, y ofrece el don según prescribió Moisés”. En la antigua alianza, cuando un leproso se curaba tenía que presentarse a los sacerdotes, los cuales le declaraban limpio y absuelto. Esta absolución es figura de la absolución sacramental que en la ley nueva se da a los leprosos espirituales, es decir, a los pecadores.

*     *     *

Después de eso volvió Jesús a Cafarnaúm, y he aquí que se presenta ante él un centurión romano, quien le suplicó diciendo:

—“Señor, mi criado está paralítico, postrado en cama y padece agudos dolores”.

Jesús le contestó: —“Iré y le curaré”.

El centurión replicó: —“Señor, yo no soy digno de que tú entres en mi casa, mas di una sola palabra y mi criado quedará sano”.

Al oír estas palabras, dijo Jesús a los que le seguían: —“En verdad os digo que no hallé tanta fe en Israel. Y os aseguro que muchos vendrán de Oriente y Occidente, y con Abraham, Isaac y Jacob se sentarán al banquete del reino de los cielos; al paso que los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas exteriores, donde habrá llanto y crujir de dientes”.

Dijo después al centurión: —“Ve, y hágase según has creído”; y en ese instante el criado quedó sano.

Resucita a la hija de Jairo

La resurrección de la hija de Jairo (detalle), Ilya Repin, 1871 – Óleo sobre lienzo, Museo Estatal Ruso, San Petersburgo

Jairo, jefe de la sinagoga de Cafarnaúm, tenía una hija de doce años, enferma de muerte; y, como llegara a sus oídos que Jesús entraba en la ciudad, corrió a arrojarse a sus pies, y le rogó que fuera a su casa a curarla. Jesús se puso en marcha seguido de la multitud, entre la cual iba una mujer que hacía ya doce años padecía flujo de sangre. Corría para alcanzarle y decía entre sí: —Si llego a tocar el vuelo de su manto quedaré sana. Cuando estuvo cerca, tocó el borde, y al instante quedó perfectamente curada. Miró Jesús en su derredor para ver quién lo había tocado, y asustada la mujer y temblorosa, se arrojó a sus pies. Jesús le dijo: —“Alégrate, hija. Tu fe te ha salvado”.

Entretanto, llegó la noticia de que la hija de Jairo había muerto; así es que, al llegar Jesús a casa de aquél, halló hombres y mujeres llorando y preparando las cosas necesarias para el entierro. Disponiéndose a obrar un milagro, dijo Jesús: —“Apartaos, porque la niña no ha muerto, sino que duerme”.

Quería con esto decir que la resucitaría con la misma facilidad con que se despierta una persona que duerme. Luego que hubo despedido a todos, entró en el aposento de la difunta con el padre, la madre de la niña y los tres apóstoles: Pedro, Juan y Santiago. La tomó de la mano y dijo: —“Niña, levántate”. Y al instante se levantó, empezó a caminar y comió en presencia de todos, curada de todo mal. 

Una pátina celestial cubre Lourdes Santa Brígida de Irlanda
Santa Brígida de Irlanda
Una pátina celestial cubre Lourdes



Tesoros de la Fe N°170 febrero 2016


Lourdes Una Comunicación directa con el Cielo
Nº 170 - Febrero 2016 - Año XV El medio de poner límites a la moda es someterla y forzarla al recato ¿Qué juguetes colocar en el árbol de Navidad el 2016? No tratemos a los lobos como si fueran ovejas perdidas* Una pátina celestial cubre Lourdes Tu fe te ha salvado Santa Brígida de Irlanda ¿Cómo tratar a las mascotas? La humanidad después del pecado original



 Artículos relacionados
¿Tolerancia? Si se quiere encubrir un mal o favorecer y excusar un vicio, se grita a voz en cuello por “tolerancia”. Aparentan esos hidalgos de la tolerancia ¡que su famosa tolerancia es el gran distintivo de los hombres cultos! ¿Es así? Preguntamos: ¿Tolerancia? ¿Con quién o con qué cosa?...

Leer artículo

Doctor, profeta y apóstol de la crisis contemporánea Si alguien me pidiera que señalara un apóstol tipo para nuestros tiempos, yo respondería sin vacilación, mencionando el nombre de un misionero…¡fallecido hace precisamente 300 años! Al dar tan desconcertante respuesta, tendría la sensación de estar haciendo algo perfectamente natural. Pues ciertos hombres colocados en la línea de lo profético, están por encima de las circunstancias temporales...

Leer artículo

La santidad de Jacinta, la admirable vidente de Fátima Jacinta entra en la Historia a los siete años, precisamente a la edad que habitualmente se acostumbra señalar como la del comienzo de la vida consciente y de la razón. ¿En qué medida una criatura de esa edad es capaz de practicar la virtud? ¿Y de practicarla de modo heroico?...

Leer artículo

El infierno: Un dogma olvidado La existencia de un infierno eterno es una verdad de fe, definida por la Iglesia en concilios, símbolos de la fe y documentos del Magisterio...

Leer artículo

San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano Quien visita Roma nota una diferencia que llama la atención, entre la Basílica de San Juan de Letrán y la Basílica de San Pedro del Vaticano...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino