Avertano, debiendo escoger su estado de vida, tuvo la inspiración de entrar en la Orden Carmelita, en la cual efectivamente ingresó. Habiendo manifestado gran deseo de peregrinar a Roma, los superiores le dieron por compañero a Romeo, hermano lego del convento. Contagiados por la peste negra, se detuvieron en la ciudad de Luca, donde murieron después de una semana.
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Devociones marianas en el mundo |
150 años de una maravillosa alianza de la Inmaculada Concepción con los hijos de la Luz |
Artículo de portada
En Lourdes, Nuestra Señora coliga a sus hijos para la victoria final Quien peregrinó a Lourdes lleva grabada en el corazón como que una reproducción de la gruta de Massabielle. Hacia ella se volverá con nostalgia y confianza en las horas más difíciles, con la certeza de ser atendido. Y basta rememorar aquel recuerdo para que renazca en sí el deseo, casi diría irrefrenable, de volver algún día a la gruta de la Virgen... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino