Sobrino del Papa Alejandro II, se retiró de su diócesis de Lucca para tornarse monje benedictino. San Gregorio VII lo llamó de vuelta a aquella sede episcopal, donde intentó reformar a los canónigos relajados, que se rebelaron. El Papa los excomulgó. Con el apoyo del emperador, los rebelados expulsaron a San Anselmo de la ciudad.
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Devociones marianas en el mundo |
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Artículo de portada
Los Siete Dolores de María Santísima ¿Habrá en el mundo un hombre tan duro de corazón que no se conmueva y ablande al oír el lamentable suceso de que la tierra fue un día teatro?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino