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P. Diego Álvarez de Paz SJ
Provincial jesuita, natural de Toledo, “vivo espejo de perfecto religioso, apostólico sacerdote y sapientísimo maestro”. Inauguró el Colegio del Príncipe para hijos de caciques en el Cercado de Lima. Hizo voto de no cometer pecado venial deliberado. Murió con fama de santidad en la villa imperial del Potosí “después de haber ilustrado su siglo con sus obras, palabras y escritos, con los cuales dejó a los venideros incomparables tesoros espirituales. […] Honró Dios a su siervo con la incorrupción de su cuerpo en señal de su virginidad y limpieza y de sus reliquias sale un licor como de aceite celestial, que se siente en la suavidad del olor”.
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Devociones marianas en el mundo
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