Esclavo de Filemón, después de robar a su amo, huyó a Roma, donde encontró a San Pablo en la prisión. El Apóstol, después de convertirlo, lo mandó de vuelta a Filemón, pidiendo a éste que no lo recibiese como esclavo, sino como a un hermano (cfr. Col. 4, 7-9). Según San Jerónimo, Onésimo se tornó en predicador del Evangelio y Obispo de Éfeso, siendo lapidado en Roma.
|
Devociones marianas en el mundo |
|
Artículo de portada
Luz, el mayor regalo Fue en plena noche. Las tinieblas habían llegado al auge de su densidad. Todo en torno de los rebaños era interrogación y peligro. Quizás algunos pastores, relajados o vencidos por el cansancio, estuviesen durmiendo... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino