Esclavo de Filemón, después de robar a su amo, huyó a Roma, donde encontró a San Pablo en la prisión. El Apóstol, después de convertirlo, lo mandó de vuelta a Filemón, pidiendo a éste que no lo recibiese como esclavo, sino como a un hermano (cfr. Col. 4, 7-9). Según San Jerónimo, Onésimo se tornó en predicador del Evangelio y Obispo de Éfeso, siendo lapidado en Roma.
|
Devociones marianas en el mundo |
La Anunciación (detalle, siglo XV), Fray Angélico – Museo del Prado, Madrid |
Artículo de portada
La Encarnación del Verbo de Dios Llegó, pues, el dichoso día en que despreciando el Altísimo los largos siglos de tan pesada ignorancia, determinó manifestarse a los hombres, y dar principio a la redención del linaje humano, tomando su naturaleza en las entrañas de María Santísima... |
Palabras del Director V
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino