Esclavo de Filemón, después de robar a su amo, huyó a Roma, donde encontró a San Pablo en la prisión. El Apóstol, después de convertirlo, lo mandó de vuelta a Filemón, pidiendo a éste que no lo recibiese como esclavo, sino como a un hermano (cfr. Col. 4, 7-9). Según San Jerónimo, Onésimo se tornó en predicador del Evangelio y Obispo de Éfeso, siendo lapidado en Roma.
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Devociones marianas en el mundo |
Basílica de Nuestra Señora de las Victorias, en París, donde se venera a la portentosa imagen del mismo nombre |
Artículo de portada
Nuestra Señora de las Victorias «Habíamos visto ya todas las maravillas de París. Yo sólo encontré una que verdaderamente me encantó, y esa maravilla fue: Nuestra Señora de las Victorias. Las gracias que me concedió me emocionaron tan profundamente, que sólo mis lágrimas…» (Santa Teresita del Niño Jesús)... |
Palabras del Director V
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