Especiales Doña Isabel la Católica dictando su testamento

Eduardo Rosales (1836-1873), Museo del Prado


Benoît Bemelmans


Eduardo Rosales nació y murió en Madrid, aunque vivió en otras capitales. En esta pintura realizada en Roma, demuestra su gran dominio del dibujo, de la composición y de la luz. El subdirector del Museo del Prado, José Luis Diez, dice de ella: «Obra cumbre de la pintura española del siglo XIX, que marcó la decisiva transformación del género y una de las piezas capitales de toda la historia del arte español».

Con ocasión de la nueva ampliación del Prado y después de haber estado diez años recluida en el depósito, la obra ha sido exhibida en una muestra de pintores del siglo XIX. Este lienzo obtuvo el primer premio de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864, y el artista explicó así el motivo escogido: «Este momento de la gran reina es uno de los más hermosos de su gloriosa vida porque en él se ve el inmenso amor que tenía a su pueblo y es interesante para nuestra Historia por las cláusulas que en él dejó consignadas».

Pocos días antes de su muerte, Isabel la Católica dicta su testamento en presencia de familiares y colaboradores más cercanos. En la cabecera de la reina vemos al rey Fernando y a su hija Juana. La blancura de las sábanas concentra la atención del espectador hacia la reina.

Recluida en Medina del Campo, cuando se enfermó gravemente quiso que la Misa celebrada regularmente por su salud deviniese en Misa por su salvación, tan consciente estaba de su próximo fin. Lúcidamente pidió la Unción de los Enfermos y la Eucaristía, que recibió con conmovedora piedad.

En su testamento, la reina establece que su sucesor deberá empeñarse en la reconquista cristiana del Norte de África, bajo la impronta de aquella que había tenido lugar en la Península. La soberana ibérica tiene una causa de canonización en curso.     



Devastación moral emprendida por la TV Límites de la obediencia debida a los padres
Límites de la obediencia debida a los padres
Devastación moral emprendida por la TV



Tesoros de la Fe N°83 noviembre 2008


La Medalla Milagrosa
Devastación moral emprendida por la TV Doña Isabel la Católica dictando su testamento Límites de la obediencia debida a los padres Incesante rivalidad entre la cruz y el mundo San Estanislao Kostka ¿Cómo usar la Medalla Milagrosa y qué favores se reciben?



 Artículos relacionados
La sabiduría de los monasterios Si reducimos los monasterios benedictinos a la condición de meras “empresas”, fueron las que más duraron en todos los siglos. Sus abades (“empresarios”, según la óptica de estos suizos) los hicieron grandes, influyentes y ricos. Fueron pioneros de un modelo económico de producción que enriqueció a todo un continente: Europa...

Leer artículo

Universalidad de la Iglesia “Católico” quiere decir universal. Y es así, porque la Iglesia Católica existe para todos los pueblos de la Tierra y sabe adaptarse a cada uno de ellos, incorporando todos los legítimos valores y culturas que engendraron, purificándolos de sus errores...

Leer artículo

¡Oh Civilización Cristiana! Los pensamientos admirables, recogidos del Diario de Marie-Edmée, una joven lorenesa del siglo XIX, denotan un alma pura, combativa, profundamente católica, que ama la virtud, sin haber querido nunca ser monja ni casarse...

Leer artículo

La admirable conversión de una princesa Todo cuanto se refiere a una princesa tiene repercusiones de algún modo transcendentales. Que la vida de una princesa pase por un terremoto moral, es causa de gran interés. Y, quién sabe, también de conversiones...

Leer artículo

Café, bebida del pensamiento Al contrario de las cervecerías, dominadas por el ruido y a veces por disputas, los cafés se convirtieron en el punto de encuentro preferido de los intelectuales, apreciadores de la concentración mental que esa bebida les proporcionaba, además de quitarles el sueño...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino