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Teóricamente, con la aparición de Facebook el número de personas que se sienten solas en el mundo debería estar disminuyendo. Sin embargo, según un estudio norteamericano, usar a menudo las redes sociales puede volver más tristes y descontentas a las personas.1
A primera vista Facebook parece ser una sorprendente afirmación de la autoestima y del bienestar social. En un solo sitio, una persona coloca en vivo todos aquellos detalles únicos, logros y eventos que lo hacen muy distinto de los demás. Al mismo tiempo, el usuario es libre de compartir este perfil exclusivo con todos, “haciendo amigos” con una multitud de personas en la red social más popular del planeta. Al menos ésa es la teoría. En la práctica, parece que Facebook está teniendo un efecto contrario.2 Un estudio de la Universidad de Utah Valley, titulado “Ellos son más felices y tienen mejor vida que yo”, informa que el uso intenso de Facebook genera individuos tristes. Publicado en Internet, en la revista de “Ciberpsicología, Comportamiento y Redes Sociales”,3 este estudio encontró que las personas que tienen mayor relación social con amigos en el ciberespacio que en la vida real, son más propensas a reportar infelicidad. Felicidad vs. infelicidad ¿Por qué Facebook genera tristeza? Porque los mensajes colocados en el sitio suelen no corresponder a la realidad. La gente tiende a retratar sólo lo bueno o lo sensacional de sus vidas. Las fotos en Facebook generalmente muestran personas sonrientes y muy alegres, pasando buenos momentos y transmitiendo una sensación de felicidad intensa. A quienes frecuentan Facebook asiduamente, les queda la impresión de que esa felicidad intensa de sus “amigos” es auténtica, y por eso piensan que sus amigos son más felices que ellos. Y como resultado quedan más tristes. Se sienten forzados a colocar sus propios shows de felicidad en sus perfiles y se inicia un círculo vicioso en el que todos parecen publicar en su muro las cosas que mejor impresionan o transmiten una intensa felicidad. El estudio norteamericano Los sociólogos Hui-Tzu Grace Chou y Nicholas Edge entrevistaron a 425 estudiantes preguntándoles si estarían de acuerdo o no con afirmaciones como “muchos de mis amigos llevan una vida mejor que la mía” y “la vida es justa”. También se les consultó acerca de cómo utilizan Facebook,4 incluyendo cuántos “amigos” tienen en la red y cuántos de ellos son personas que conocen realmente.
Chou y Edge señalaron que “quienes son usuarios más antiguos de Facebook concordaron mayoritariamente en que sus ‘amigos’ virtuales son ‘más felices’, y poco en que la ‘vida es justa’; los que pasan un mayor tiempo en dicha red social coinciden en su mayoría con que los demás son ‘más felices’ y tienen ‘una vida mejor’. Además, aquellos que incluían a más desconocidos como ‘amigos’ concordaron más en que los otros tenían una mejor vida”, anotaron. El problema puede empeorar, ya que el nuevo sistema cronológico del perfil de Facebook da a los usuarios mayores oportunidades de verse más felices de lo que se veían antes. El perfil cronológico muestra un formato como de revista, fotos ampliadas y hechos destacados de la vida de sus miembros. Una nueva clase de depresión La Academia Americana de Pediatría ha notado la misma falta de felicidad en relación con la red social. A esta nueva condición la denominan “Depresión de Facebook”. Este desorden es precipitado por la ansiedad de actualizar su estado y revisar la vida virtual de los que se ven más felices en Facebook o Twitter. Ver fotos de amigos o rivales divirtiéndose o apareciendo intensamente felices, puede provocar angustiantes sentimientos de ineptitud en las personas con baja autoestima y desencadenar una profunda depresión en otras. Lejos de afirmar la individualidad y la autoestima, los usuarios se sienten forzados a adoptar una imagen que agrade al resto. En tales casos, concretamente, las redes sociales no sirven para aumentar las habilidades sociales de una persona, sino que más bien la conducen a tener menos amigos reales y sumergirse en una muchedumbre virtual, pero solitaria. Fuentes
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