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Las noticias sobre el desarrollo de la III Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, para tratar de los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización, realizado en Roma del 5 al 19 de octubre pasado, han llegado al mundo católico a través de los prismas de las grandes agencias y medios de comunicación. Sin embargo, los trascendentales temas discutidos y lo allí ocurrido, no han recibido de parte de los medios locales el destaque que merecían, ni la objetividad que sería de esperar. La opinión católica no merece un tal menosprecio y menos aún que se le niegue el derecho a estar bien informada. Para contribuir de algún modo a llenar ese vacío, conscientes de la importancia que el futuro de la familia tiene para todo católico, hemos seleccionado el artículo de José Antonio Ureta, Un Sínodo "extraordinario", bajo todo punto de vista, publicado originalmente en la revista "Catolicismo", que destaca por su objetividad y la calidad de los datos que aporta, desconocidos por nuestro público. Al darlo a conocer, no nos amilana lo delicado del tema, precisamente porque estamos en desacuerdo con la idea de que las noticias delicadas deben pasar por un estrecho filtro antes de llegar a un pueblo inteligente —y con tanta fe— como el nuestro. Sabemos que la Barca de Pedro atraviesa días difíciles, por cierto previstos por la Santísima Virgen en Fátima. Pero por mayores que puedan ser las tormentas, asistida por la promesa de su divino Fundador la Santa Iglesia podría exclamar, ufana y tranquila: "Yo ya he visto otros vientos y afrontado otras tempestades" (Cicerón, Familiares, 12, 25, 5). Adentrémonos en el tema animados por esa serena confianza de fondo. En Jesús y María,
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“Yo ya he visto otros vientos y afrontado otras tempestades” |
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Nuestra Señora de la Merced El día 24 de setiembre se conmemora la fiesta de la Santísima Virgen de la Merced. Originalmente, esta festividad era exclusiva de la Celestial, Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced... |
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El Santísimo Nombre de Jesús El nombre de Jesús, es decir, del Salvador, es nombre que de suyo expresa amor, porque nos recuerda, como se expresa san Bernardino de Siena, cuánto el Hijo de Dios hizo y sufrió para salvarnos; por lo que con ternura le decía cierto devoto autor: ¡Oh Jesús, cuánto os costó ser Jesús, es decir, Salvador mío!... |
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El amor en el matrimonio deformado por el romanticismo Soy hijo de familia católica y, lamentablemente, durante muchos años me perdí por los descarríos del mundo. Hace algunos años, comencé a relacionarme con una joven, más por sensualidad que por sentimientos de afecto por su persona... |
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Conclusión: “¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!” bien algunos de los castigos anunciados en Fátima ya se han cumplido, otros aún están por venir. Sin embargo, por dolorosa y sombría que sea dicha perspectiva, no debe desanimarnos, ya que también estamos animados por la confianza en la victoria... |
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El valor del sacrificio en la vida cotidiana No podemos, no debemos pertenecer a la casta de los poetas y románticos que cantan el amor divino, y lo cantan muy hermosamente, pero... ¡ay!, no lo viven. Amor sincero el nuestro, debe ser amor, no de lirismo, sino de obra. ¿En qué consiste?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino