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Plinio Corrêa de Oliveira
ESTA PINTURA REPRESENTA una carabela que está saliendo de la laguna de Venecia en demanda del mar. El agua aparece de un colorido muy matinal —un azul ligeramente verdoso, que recuerda una piedra preciosa. Por detrás, en contraste con la serenidad matinal del mar, se nota una acumulación de nubes aún luminosas, pero que significan un porvenir que va a ser borrascoso para la carabela. Sin embargo, la nave parece dirigirse al mar toda absorta y con la tripulación inconsciente del peligro que representan esas nubes. Las velas desplegadas parecen expresar el designio humano de navegar con la esperanza de una travesía placentera, de la alegría del viaje, del cambio, del lucro y del riesgo. La escena representa mil aspectos nobles del alma humana que paso a definir. Uno de ellos es el de una movilidad leve y decidida, rumbo a lo desconocido, que simboliza el arrojo y la audacia. Otro aspecto hace patente en la altura del mástil central —soberano con relación al mar—, como quien afirma: "¡Yo te veo de arriba y tú no me tragarás!" Aún otro: una apariencia de nostalgias marca la escena. La carabela no está saliendo apresuradamente. Ella parece estar manifestando un discreto "adiós" a la tierra que queda atrás. Y, por fin, la amenaza de borrasca en el fondo parece decir: "Aquellos que se encuentran navegando, están con sus almas decididas a todos los riesgos".
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Dichosos los que creen sin haber visto |
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La completa infamia en contraste con la suma perfección En este famoso cuadro, Giotto pintó a Judas en el acto de besar a Nuestro Señor Jesucristo. Era el beso de la traición, en el momento en que Nuestro Señor, poco antes de ser arrestado y conducido para ser juzgado y crucificado, acababa de pronunciar aquellas tremendas palabras: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?” (Lc 22, 48)... |
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El Santo Rosario La devoción del rosario como hoy lo rezamos tiene ya ochocientos años de antigüedad. Su difusión inicial se debe a santo Domingo de Guzmán (1170-1221), quien inculcó la piadosa costumbre de repetir frecuentemente a la Santísima Virgen el Ave María, meditando los misterios de la Vida, Pasión y Resurrección de Nuestro Señor... |
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Grandeza, mansedumbre e intransigencia Es preciso reconocer que en estos últimos tiempos ha crecido, en modo extraño, el número de los enemigos de la cruz de Cristo, los cuales, con artes enteramente nuevas y llenas de perfidia, se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia... |
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¿Por qué Dios permite las calamidades? Muchas personas me han preguntado qué se debe pensar acerca de la tragedia causada por las tormentas en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para responder no solo a esta pregunta, sino también a una cuestión más general: si permitir las catástrofes —que causan tanto sufrimiento a muchas personas— es compatible con la infinita bondad de Dios... |
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San Esteban de Hungría Geza, cuarto duque de los húngaros, todavía bárbaro y pagano, tuvo la dicha de casarse con la virtuosa Sarolta, hija del duque de Gyula, que unía a los encantos femeninos los de la virtud... |
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