Virgen Inmaculada, que por vuestro santo Rosario extinguisteis otrora en el seno de la Iglesia la nefasta herejía de los Albigenses, por él liberasteis a la Cristiandad del peligro musulmán y robustecisteis la piedad de los fieles, extinguid también en el pueblo portugués, por la práctica más intensa de vuestra devoción, los gérmenes de muerte que hacen periclitar su fe, liberadlo de todos los peligros internos y externos que amenazan la pureza de sus costumbres, fortalecedlo más y más, haciendo rejuvenecer en él el genuino espíritu de piedad que en el pasado lo hizo un pueblo cristianísimo, fidelísimo y evangelizador. Y ya que por una inefable prueba de celestial predilección os dignasteis visitar a este pueblo que se ufana de ser vasallo vuestro, mostrándole desde los montes de Fátima cuán querido es a vuestro Corazón; no dejéis nunca, Madre amorosísima, de confortarlo con ese mismo amor de predilección. Posad sobre él miradas de misericordia, hacedle sentir más y más vuestra suavísima protección y los dulces atractivos de vuestro Corazón que es corazón de Madre. Bendecid, oh Virgen Inmaculada, la tierra que os dignasteis visitar, atraed a Vos a todos los portugueses, mostradles los tesoros de vuestro amor, reveladles los arcanos de vuestro Corazón materno, haced de cada corazón portugués un órgano que vibre de amor por Vos y de Portugal entero un Santuario de amor que corresponda con su filial afecto a vuestro cariño maternal, y así merezca ahora y siempre ser llamado la Tierra de Santa María. Así sea.
Oración compuesta por Mons. José Alves Correia da Silva, el 27 de enero de 1927 (cf. Documentación Crítica de Fátima, Selección de documentos 1917-1930, Santuario de Fátima 2013, p. 384).
|
Conmemoración de los Fieles Difuntos Gradual descristianización de las costumbres |
|
La gran peste de Marsella de 1720 Hace algo más de 300 años, el 25 de mayo de 1720, el navío Le Grand-Saint-Antoine atracó en Marsella, procedente de Siria. Por falta de vigilancia, negligencia o corrupción de las autoridades portuarias y municipales, junto a su cargamento de telas y fardos de algodón desembarcó un pasajero clandestino: el bacilo de la peste... |
|
¿Puede la Iglesia negar la comunión a quienes promueven el aborto? La enseñanza de la Iglesia sobre el aborto es una verdad irreformable. Así lo declaró Juan Pablo II en la encíclica Evangelium vitae... |
|
Amor o instinto maternal La más importante de las cualidades que hemos de suscitar en el niño es la confianza... |
|
Urge una encíclica que condene la “teoría de género” El término género se refiere a las dos categorías, masculina y femenina, en que se dividen los seres humanos y la mayoría de los seres vivos en función de las diferencias anatómicas y fisiológicas de los órganos reproductivos y las características sexuales secundarias... |
|
No es hora de buscar novedades Este no es el momento de discutir, de buscar nuevos principios, de señalar nuevos ideales y metas. Los unos y los otros, ya conocidos y comprobados en su sustancia, porque han sido enseñados por el mismo Cristo... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino