¡Una sonrisa de Dios, que hace sonreír al hombre! Plinio Corrêa de Oliveira La ardilla es un juguete que Dios creó para el hombre. Para que sonría y dejarlo encantado. ¡Una maravilla de delicadeza, de levedad! Una sonrisa de Dios, que hace sonreír al hombre! Esa hermosa cola de la ardilla le da más o menos el perfil de una tetera o una cafetera, con un hermoso mango, una verdadera belleza de gestos encantadores. En el hemisferio norte, durante el invierno, las ardillas suelen ir a comer a las ventanas de las personas que les dejan unos granos para que coman, son comestibles como las avellanas, nueces, almendras, etc. Ante estas golosinas, las ardillas eligen comer primero lo mejor.
Es encantador observar su comportamiento, miran si alguien deja comida en su ventana y, cuando no la encuentran, llegan a golpear la ventana con sus patitas. En esto, los hombres contemplan una maravilla de Dios, que creó a estos seres para hacerlos sonreír en medio de tantas otras cosas que les preocupan. El mismo Dios que se encarnó, que sufrió esa terrible muerte y que pide que tengamos presentes aquellos dolores continuamente en el espíritu, es el Dios que creó a las ardillas para que sonriamos. En la liturgia de la Semana Santa se canta el Stabat Mater: Fac me tecum pie flere, crucifixo condolere, donec ego vixero (Déjame llorar contigo, condolerme por tu Hijo crucificado, mientras yo esté vivo). Contemplando la Sagrada Pasión, Dios quiere que nuestras almas lloren, con la delicadeza propia de Dios, pero al mismo tiempo quiere que ellas sonrían. Así, después del magnífico y fastuoso ejemplo de su muerte, Él nos dice: “Hijo mío, detente ahora por un momento, sonríe de una manera sana y recta. Mira la ardilla, mira lo graciosa que es… Mira la hormiga en el hormiguero, mira cuán diligente es… Mira el nido del pajarito qué gracioso es…”.
|
El Santísimo Sacramento La Solemnidad del Corpus Christi |
|
Santo Tomás Apóstol Los evangelistas muy poco registran de la vida de los doce hombres providenciales por cuyo intermedio la Santa Religión fue predicada en casi todo el mundo civilizado de la época. Con excepción de san Pedro y san Juan Evangelista, los Evangelios nos proporcionan pocos datos a respecto de los demás... |
|
Vida natural y orgánica, existencia artificial y mecánica Una sala con proporciones inteligentemente calculadas: bastante alta y bastante ancha como para dar al mismo tiempo las impresiones armónicamente contrarias de intimidad y desahogo... |
|
El árbol de Navidad Surge entonces la primera pregunta: ¿cuál es el origen de la costumbre de colocar árboles de Navidad?... |
|
El altar de san Ignacio de Loyola en la iglesia de Il Gesù La fotografía nos muestra el altar de la iglesia de los jesuitas en Roma, Il Gesù, que es un templo religioso de incalculable valor, muy hermoso y célebre, construido entre 1568 y 1584... |
|
El valor del sacrificio en la vida cotidiana No podemos, no debemos pertenecer a la casta de los poetas y románticos que cantan el amor divino, y lo cantan muy hermosamente, pero... ¡ay!, no lo viven. Amor sincero el nuestro, debe ser amor, no de lirismo, sino de obra. ¿En qué consiste?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino