Verdades Olvidadas Piedad popular y restauración de la devoción al Corazón de Cristo

La Iglesia de San Pedro en Lima, engalanada con las tradicionales insignias del Sagrado Corazón

Los años postconciliares en el Perú fueron malos para la devoción al Corazón de Jesús. La mayoría de los pastores no vio con buenos ojos las prácticas piadosas de los devotos del Corazón de Jesús. De hecho el desmontaje de tales prácticas y de las asociaciones encaminadas a fomentar el culto del Sagrado Corazón, es obra de los sacerdotes y de los religiosos, los cuales en muchas oportunidades desoían las justas reclamaciones de los fieles.

Los católicos peruanos se resistieron a un tal despojo en la medida de sus posibilidades, y todavía muchos de ellos recuerdan con nostalgia los años cincuenta, cuando en los pueblos y en las ciudades durante el mes de junio se adornaban con luces y con flores los altares del Corazón de Jesús, y se hacía con fervor su novena, y se sacaba aún en los pueblecitos su imagen acompañada de una procesión triunfal… Todos estos piadosos fieles terminan sus quejas diciendo: “Después vinieron otros padrecitos y lo quitaron todo”.

La confesión humilde de los obispos en Puebla: “Se han suprimido formas de piedad popular sin razones valederas” (915), se ha de aplicar, según creo, ante todo a la devoción del Corazón de Jesús. La devoción al Corazón de Jesús se fomentó en las parroquias peruanas con las comuniones de los primeros viernes, con las adoraciones nocturnas, con las visitas reparadoras al Sacramento, con el apostolado de la oración y con las prácticas piadosas del mes de junio.

Ahora da la impresión que ha pasado por muchas de nuestras parroquias y colegios un huracán, han desaparecido todas esas prácticas que tanto contribuyeron a crear en las masas católicas un espíritu abierto al amor de Dios y del prójimo visto a la luz de Dios. ¿Puede haber algo más evangélico que el amor de Dios hacia los hombres y algo más popular que simbolizar ese amor en el Corazón humano de Jesús? Pero lo lamentable es, que todas esas prácticas piadosas se quitaron en nombre del Evangelio y en nombre del Pueblo de Dios. Y tal vez ahora las tengamos que restablecer de nuevo al meditar el Evangelio y al descubrir la psicología religiosa popular de los peruanos.

 

* P. Rodrigo Sánchez-Arjona Halcón SJ, El Corazón de Cristo en el Perú, Apostolado de la Oración, Lima, 1982, p. 129.

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Tesoros de la Fe N°234 junio 2021


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