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El Castillo de Montealegre

Valor, heroísmo, altivez y coherencia

Plinio Corrêa de Oliveira

El castillo de Montealegre de Campos, en Valladolid, evoca siglos de lucha y de reconquista en la España medieval. Ha sido testigo inmutable de brillantes demostraciones de valor y de heroísmo.

¿Qué impresión causa este castillo? Altivez y coherencia. El alma del hombre coherente es como una de esas torres: no tiene fisuras ni concesiones. La torre que sobresale, despojada de la menor ornamentación, refleja una extraordinaria seriedad.

¿Cómo era la vida cotidiana dentro de esta fortaleza? Había una cómoda residencia para el señor feudal, viviendas y áreas de servicio para los sirvientes y la población vecina, así como una capilla. Cuando los enemigos se aproximaban, los habitantes de los alrededores se refugiaban allí con todas sus pertenencias. Era una especie de refugio para la población y no apenas para el señor feudal. En el interior, era una auténtica aldea con decenas de artesanos trabajando, cada uno en su oficio diario.

Era frecuente que en la parte del castillo donde vivía el señor feudal hubiera una escalera que conducía a una gran descanso. En determinados días, se colocaba allí un pequeño trono, desde el cual ejercía el papel de juez en las disputas entre sus súbditos.

En esta especie de pequeña urbe, sus torres eran risueñas y encantadoras por dentro, serias y terribles por fuera. Todas las ventanas daban a un patio interior donde los árboles frutales perfumaban el ambiente. De la pileta con su fuente se oía el canto de las aguas, mientras que de las torres irrumpían gritos de guerreros en batalla.

Aquí tenemos una idea del heroísmo ante perspectivas terribles, del alto sentido del sacrificio de personas que no temen a la muerte. Saben que otra vida

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Tesoros de la Fe N°247 julio 2022


Dulce Corazón de María ¡Sed la salvación del alma mía!
Julio de 2022 – Año XXI La preservación de la inocencia infantil Lágrimas, milagroso aviso Sobre el futuro de Polonia, el flagelo de Rusia y su conversión La devoción al Inmaculado Corazón de María La Comunión Reparadora de los primeros sábados La Santa Casa de Loreto, hogar de todos los hijos de la Santísima Virgen San Bernardino Realino El Castillo de Montealegre



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