Frente al naturalismo imperante en las escuelas modernas, donde las lecciones de “educación sexual” matan la inocencia de los niños y deforman la conciencia de los jóvenes, esto es lo que enseña el santo fundador de la congregación salesiana y patrono de la juventud Una Historia Sagrada destinada a las escuelas, me parece que rigurosamente debe poseer tres cualidades. Debe ser: veraz, moral y prudente. 1. Veraz.- Se trata de la palabra de Dios: por consiguiente debe callarse lo que no está en los libros santos, o indicarlo al lector, para que no tome por palabra de Dios lo que es palabra de los hombres. 2. Moral.- Esto es, que la narración sirva de norma segura del creer y del obrar virtuosos: por tanto no serviría para la juventud una Historia Sagrada que contuviese expresiones erróneas o que pudieran parecerlo. 3. Prudente.- Es evidente … que hay en la Historia Sagrada hechos que, revelados inoportunamente, podrían contaminar la inocencia y suscitar las pasiones de los niños. Por consiguiente, un libro hecho para ellos debe prever tan gran peligro y callar del todo o cubrir sagazmente lo que puede escandalizar en la tierna edad. Estos tres caracteres fundamentales faltan en las historias de que hablamos. Alguno podrá decir que soy yo demasiado delicado, pero la experiencia de muchos años me hace hablar de este modo: y estas materias se deberían haber dejado o expuesto de otro modo; estos son también los sentimientos de otros maestros, que justamente se lamentaron de la poca prudencia de tales escritores.
San Juan Bosco, Memorias Biográficas, Central Catequística Salesiana, Madrid, 1987, t. VII, p. 335-337.
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