Verdades Olvidadas Dios es un maestro que examina y dictamina

Hay un sentimiento en el ambiente cultural, social o incluso religioso donde se ha puesto de moda el “buenismo” (todo es bueno y no existe nada malo). Es un grave error que lleva a la falta de realismo. El pecado, por mucho que se le quiera eliminar, existe. Basta reflexionar sobre los Diez Mandamientos de la Ley de Dios.

Dios no se contradice a Sí mismo, todo lo contrario, Él muestra lo verdadero y auténtico que ha impreso en el corazón humano. Ahora bien, como sucede muchas veces, el ser humano se desvía del camino y busca otros senderos creyendo que así es más libre. Por el contrario lo único que encuentra es la esclavitud de sus propios caprichos o vicios que le atan. Y como quiere justificarse comienza reafirmándose y creyéndose más en sí mismo que en Dios y busca la alternativa afirmando que el pecado no existe, que es algo del pasado oscuro y así va dando tumbos racionalistas que le llevan al vaciamiento interior.

Me hace gracia cuando oigo decir que Dios no es un juez y es “tan bueno” que siempre acoge a todos por igual. ¿Qué sucedería en un centro educativo si el profesor, a todos los alumnos, les diera la mejor nota aunque muchos hubieran adquirido menores calificaciones e incluso otros hubieran suspendido?

Los buenistas dirían que no pasa nada, pues, total, todos somos buenos, puesto que todos somos iguales, y todos merecemos lo mismo.

Dios es un Juez que, al final de la vida, nos examinará y dictaminará.

El que suspende no es el profesor, es el alumno; el que está enfermo siempre lo estará aún cuando el médico no le haya atendido. El mejor maestro o el mejor médico es el que examina y dictamina. Pues ese es Dios. Al atardecer de la vida nos examinarán del amor realizado o del amor no realizado.

Dios no predestina a nadie al infierno. Cada uno somos responsables de aquello que vivimos y realizamos. Por lo tanto el que examina no es responsable del mal resultado del examinador. Es el alumno que, ante el examen del maestro, responde para bien y aprueba o se excluye de aprobar realizando un mal examen. 

 

Mons. Francisco Pérez González, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, carta pastoral Dios es un maestro que examina y dictamina, enero de 2023, in https://www.iglesianavarra.org.

Palabras del Director Nº 260 – Agosto de 2023 – Año XXII La indisolubilidad del matrimonio (Segunda Parte)
La indisolubilidad del matrimonio (Segunda Parte)
Palabras del Director Nº 260 – Agosto de 2023 – Año XXII



Tesoros de la Fe N°260 agosto 2023


Venerable Lucía de Fátima La vidente está más cerca de subir a los altares
Agosto de 2023 – Año XXII Dios es un maestro que examina y dictamina La indisolubilidad del matrimonio La Santa Sede reconoce las virtudes heroicas de la hermana Lucía La Primera Comunión de Lucía Santa Jeanne-Élisabeth Bichier des Âges Deportes: de la recreación a la obsesión Chenonceau: el castillo cisne El boulevard de los Capuchinos y el Teatro Vaudeville



 Artículos relacionados
Máquina, ídolo vulgar y deforme de un mundo materialista Siendo Dios el autor de la naturaleza, todas las leyes según las cuales se rige el universo son una imagen de su sabiduría y bondad...

Leer artículo

El primer gran hospital nació con las Cruzadas y estaba en Jerusalén Un equipo de arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI), máxima instancia en la materia, dirigida por Renee Forestany y Amit Reem, encontró en el año 2013 las ruinas del primer gran hospital del que se tenga conocimiento en la historia de la humanidad...

Leer artículo

San Antonino de Florencia De pequeña estatura —de ahí su nombre, diminutivo de Antonio—, Antonino nació en Florencia el 1° de marzo de 1389, hijo único de Nicolás y Tomasina Pierozzi...

Leer artículo

La cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos Es de advertir que en este orden de cosas que pertenecen a la fe cristiana hay deberes cuya exacta y fiel observancia, si siempre fue necesaria para la salvación, lo es incomparablemente más en estos tiempos...

Leer artículo

Rico no es sinónimo de ladrón ni de avariento No me cansaré de decir que no acuso al rico, sino al ladrón. Rico no es sinónimo de ladrón, ni opulento lo es de avaro. Distinguid bien y no confundáis cosas tan diferentes. ¿Sois ricos? No hay ningún mal en ello. ¿Sois ladrones? Os acuso...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino