Ambientes Costumbres Civilizaciones Los ángeles arcabuceros

En las pinturas de ángeles guerreros, el “ángel arcabucero” está representado con un arcabuz en lugar de la tradicional espada, vistiendo trajes inspirados en los de nobles y aristócratas andinos. El estilo surgió en el Perú en la segunda mitad del siglo XVII y predominó sobre todo en la Escuela Cusqueña, que daba la pauta de la pintura virreinal.

Plinio Corrêa de Oliveira

En su expresión más exacta, el ángel arcabucero se asemeja a un gentilhombre según el estilo de los guerreros en parte de los siglos XVII y XVIII, especialmente durante la época de Luis XIV, rey de Francia.

Este ángel aparece como un guerrero vestido con mucho donaire, pero que deja traslucir su naturaleza angélica y cualquier cosa de luminoso que lleva dentro. Su levedad produce la impresión de que la acción de la gravedad no le pesa y que, cuando marcha, va de un sitio a otro con un paso tan ligero como el de un pájaro que anda por el suelo entre dos vuelos.

No da la impresión de que el arcabuz le pese. Está mirando a lo lejos con el fin de disparar, pero sin necesidad de forzar la vista.

Está en una actitud muy aguerrida, sin embargo no da la idea de que su oponente le ofrezca un obstáculo válido. Es perfectamente un ángel que no encuentra obstáculos ante sí porque el adversario ya está liquidado, tendido en el suelo. Es un ángel de triunfo, que destruye a quien desea.

Aún más. Es un ángel que tiene un rey. Y ese rey es Dios. El está en la presencia de Dios. Esto indica que no es un ángel directamente orante, ni musicante, como los bellos ángeles de Fra Angelico.

Pertenece al número de aquellos ángeles luchadores que brillan en presencia del Señor Dios de los Ejércitos, cuya lucha saben que es música para los oídos del Dios de todas las venganzas.

Ellos traban una lucha sin odio; pero ejecutan los decretos de Dios con una decisión única.

 

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Tesoros de la Fe N°277 enero 2025


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