|
Plinio Corrêa de Oliveira
Un amanecer en el patio interno del convento de Saint-Gildard, Casa Madre de las Hermanas de la Caridad y de la Instrucción Cristiana, en Nevers, Francia. A esta congregación, corrientemente llamada de las Hermanas de la Caridad de Nevers, perteneció santa Bernardita Soubirous. La vida religiosa de la vidente de Lourdes transcurrió precisamente en esta casa, y fue entre sus benditas paredes donde exhaló su último suspiro. Orden grave, profunda y a la vez radiante tranquilidad en la naturaleza, serenidad de las líneas arquitectónicas de la fachada… las hojas de los inmensos castaños parecerían finísimas láminas de plata o de cristal, en las cuales se condensan los castos y jubilosos rayos del sol de ese espléndido amanecer. Paz, en fin, una gran paz natural en ese ambiente donde la presencia de una religiosa, como si fuera la de un ángel, parece traer como una riqueza trascendental, algo de la paz sobrenatural indeciblemente más preciosa que habita en las almas de los hijos de la luz. Y así como los rayos solares, al penetrar las hojas, parecen transformarlas en gotas de sol, podría decirse que la paz de la naturaleza y, sobre todo, la paz inefable de la gracia penetran en el alma de esa religiosa, transformándola como si fuera una personificación o un símbolo vivo de la paz interior.
Cuando santa Bernardita paseaba por este jardín, quién sabe si todas estas austeras y dulces magnificencias le ayudaban de alguna manera a recordar la figura indescriptiblemente bella, toda inundada de paz sobrenatural, de Aquella a quien el Apocalipsis describe como la “Mujer vestida del sol” (12, 1), el sol de la verdadera paz, que es el don de las almas unidas a Dios. ¿Qué son los trajines, la agitación, las tormentas pasionales, las angustias que el mundo —siempre mentiroso— llama alegría, en comparación con las alegrías de esta paz de alma? Es la paz del Tabor. Pensando en esto, tendríamos el deseo de dirigir a la humanidad las mismas palabras de Nuestro Señor a la samaritana: “Si conocieras el don de Dios…” (Jn 4, 10).
|
Testimonio vivo de las apariciones de Lourdes |
|
La primera santa de América Existen varios aspectos de la vida de santa Rosa de Lima que merecen un comentario. Ante todo, el hecho de que Rosa perteneciera a una antigua familia noble, aunque empobrecida. No dispongo de estadísticas que me permitan formular una observación precisa al respecto, pero tengo la impresión de que, proporcionalmente, la categoría de personas de la cual la Providencia extrae mayor número de santos es precisamente la de las familias nobles carentes de fortuna... |
|
Santo Tomás Apóstol Los evangelistas muy poco registran de la vida de los doce hombres providenciales por cuyo intermedio la Santa Religión fue predicada en casi todo el mundo civilizado de la época. Con excepción de san Pedro y san Juan Evangelista, los Evangelios nos proporcionan pocos datos a respecto de los demás... |
|
2019: un año de mártires Para el presidente de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), Thomas Heine-Geldern, “2019 ha sido un año de mártires, uno de los años más sangrientos de la historia para los cristianos. El ápice fue el ataque a tres iglesias en Sri Lanka con más de 250 muertos. La situación en China e India también nos preocupa mucho”... |
|
Debes buscar a Dios... El primer paso que debes dar en el camino de tu corta vida, y el último en que lo acabes con la muerte, es en rastrear la primera Causa y origen de todo ser y fin de toda criatura, que es Dios y Padre tuyo... |
|
Oración al Señor Crucificado ¿Qué tengo yo, Señor Jesús, que tú no me hayas dado?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino