Ambientes Costumbres Civilizaciones Paz de alma en el Tabor

Plinio Corrêa de Oliveira

Un amanecer en el patio interno del convento de Saint-Gildard, Casa Madre de las Hermanas de la Caridad y de la Instrucción Cristiana, en Nevers, Francia. A esta congregación, corrientemente llamada de las Hermanas de la Caridad de Nevers, perteneció santa Bernardita Soubirous. La vida religiosa de la vidente de Lourdes transcurrió precisamente en esta casa, y fue entre sus benditas paredes donde exhaló su último suspiro.

Orden grave, profunda y a la vez radiante tranquilidad en la naturaleza, serenidad de las líneas arquitectónicas de la fachada… las hojas de los inmensos castaños parecerían finísimas láminas de plata o de cristal, en las cuales se condensan los castos y jubilosos rayos del sol de ese espléndido amanecer. Paz, en fin, una gran paz natural en ese ambiente donde la presencia de una religiosa, como si fuera la de un ángel, parece traer como una riqueza trascendental, algo de la paz sobrenatural indeciblemente más preciosa que habita en las almas de los hijos de la luz.

Y así como los rayos solares, al penetrar las hojas, parecen transformarlas en gotas de sol, podría decirse que la paz de la naturaleza y, sobre todo, la paz inefable de la gracia penetran en el alma de esa religiosa, transformándola como si fuera una personificación o un símbolo vivo de la paz interior.

En el monte Tabor tuvo lugar la transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo (Lc 9, 28-33; Mt 17, 1-4; Mc 9, 2-5).

Cuando santa Bernardita paseaba por este jardín, quién sabe si todas estas austeras y dulces magnificencias le ayudaban de alguna manera a recordar la figura indescriptiblemente bella, toda inundada de paz sobrenatural, de Aquella a quien el Apocalipsis describe como la “Mujer vestida del sol” (12, 1), el sol de la verdadera paz, que es el don de las almas unidas a Dios.

¿Qué son los trajines, la agitación, las tormentas pasionales, las angustias que el mundo —siempre mentiroso— llama alegría, en comparación con las alegrías de esta paz de alma?

Es la paz del Tabor.

Pensando en esto, tendríamos el deseo de dirigir a la humanidad las mismas palabras de Nuestro Señor a la samaritana: “Si conocieras el don de Dios…” (Jn 4, 10).

‹ ¿Qué es una blasfemia y cómo reaccionar frente a ella? En la playa ›
En la playa ›
‹ ¿Qué es una blasfemia y cómo reaccionar frente a ella?



Tesoros de la Fe N°278 febrero 2025


Testimonio vivo de las apariciones de Lourdes
“Los guerreros lucharán y Dios les dará la victoria” Palabras del Director Nº 278 – Febrero de 2025 Quien no se encoleriza cuando lo exige la razón, peca Ultrajes a Jesucristo en los días de Carnaval Santa Bernardita: testimonio vivo de las apariciones de Lourdes San Conrado de Piacenza ¿Qué es una blasfemia y cómo reaccionar frente a ella? Paz de alma en el Tabor En la playa



 Artículos relacionados
La cobardía de los buenos fomenta la audacia de los malos Es de advertir que en este orden de cosas que pertenecen a la fe cristiana hay deberes cuya exacta y fiel observancia, si siempre fue necesaria para la salvación, lo es incomparablemente más en estos tiempos...

Leer artículo

Canonización de Francisco y Jacinta Marto Declaramos y definimos como santos a los beatos Francisco Marto y Jacinta Marto, y los inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que, en toda la Iglesia, sean devotamente honrados entre los santos...

Leer artículo

Yo, obispo exorcista En un reciente libro, el obispo de Isernia-Venafro, en Italia, describe sus experiencias de exorcista y las sorprendentes conclusiones a que fue llevado durante una década de práctica del Exorcistado...

Leer artículo

El aumento de los bautismos de adultos en la Iglesia En un sorprendente giro de los acontecimientos, la Iglesia católica está siendo testigo en todo el mundo de un aumento de los bautismos de adultos. Este importante cambio espiritual va en contra de la mentalidad secular y excesivamente pragmática de Occidente...

Leer artículo

La vida de los pastores de Belén San Lucas describe una de las notas particularmente suaves y dulces de la noche bendita en que nació el Salvador. Procede de los pastores que vivían en las proximidades de la gruta de Belén y vinieron a adorarlo, embargados de admiración, humildad y noble encanto...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino