Lectura Espiritual La espiritualidad vigorosa de San Ignacio de Loyola

Muchos de nuestros lectores podrían imaginar que de la pluma de San Ignacio (1491-1556) haya salido una literatura tan magnífica como su admirable obra, consubstanciada en la Compañía de Jesús — uno de los pilares de la Contra-Reforma Católica.



En realidad, sin embargo, según sus biógrafos San Ignacio no fue un literato. Ni siquiera un escritor que se haya empeñado en redactar libros. Su producción intelectual apunta hacia otra finalidad, no consistiendo propiamente en libros de lectura. Son verdades enseñadas de una manera nueva, admirable síntesis de principios asimilados a lo largo de años de formación. Sus escritos deben ser considerados bajo tal prisma, y ahí no causarán desilusión al lector; se presentan enjutos, con una fraseología sucinta y, muchas veces, aparentemente dura.

De los escritos legados a la posteridad por ese gran destello de la Contra-Reforma, destacamos los célebres Ejercicios Espirituales, destinados a orientar al fiel en la práctica del método de los retiros ignacianos. Método este que, por su radicalidad, lógica y eficacia, obtuvo tanto la conversión cuanto la santificación de innumerables almas a lo largo de casi cuatro siglos y medio.

Analizando los Ejercicios Espirituales con atención, se percibirá que San Ignacio, al escribirlos, no se preocupó con la forma, y, muchas veces, ni siquiera con la exactitud gramatical, sino sobre todo con la psicología humana, procurando orientarla vigorosamente hacia el bien y la práctica de las virtudes.

Conmemorándose el día 31 del presente mes la fiesta de este gigante de la espiritualidad católica, Tesoros de la Fe presenta a sus lectores algunos extractos de su obra. Seleccionamos precisamente de los Ejercicios Espirituales parte de su Examen general de conciencia, indispensable para la práctica de una buena confesión. Nos restringiremos al examen de los pensamientos, dejando para otra ocasión el examen de las palabras y de las obras. Nos pareció provechoso incluir la conocida oración compuesta por el Fundador de la Compañía de Jesús, rezada frecuentemente y con enorme provecho espiritual, desde hace siglos, después de la recepción de la Sagrada Eucaristía: el Anima Christi.

Examen de conciencia *

Presupongo ser tres los pensamientos en mí, a saber: uno propio mío, el cual sale de mi mera libertad y querer; y otros dos que vienen de fuera: uno que viene del buen espíritu, y el otro, del malo.

Del pensamiento

[En cuanto al merecimiento]

1ª – Hay dos maneras de obtener merecimiento al resistir a un mal pensamiento que viene de afuera. Por ejemplo, viene un pensamiento de cometer un pecado mortal, pensamiento al cual resisto prontamente y que es vencido.

2ª – La segunda manera de merecer es cuando me viene aquel mismo mal pensamiento, y yo le resisto, y vuelve a venir una y otra vez, y yo siempre resisto, hasta que el pensamiento sea vencido; y esta manera de resistir tiene más merecimiento que la primera.

Anima Christi
(Alma de Cristo)

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, purifícame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh Buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame a ir a Ti.
Para que con tus Santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.

[Concerniente al pecado venial]

Se peca venialmente cuando el mismo pensamiento de pecar venialmente viene, y el hombre le da oídos por algunos instantes, o recibe algún deleite sensual, o en la medida que haya alguna negligencia en repeler tal pensamiento.

[Concerniente al pecado mortal]

1ª – Hay dos maneras de pecar mortalmente: la primera es cuando el hombre da consentimiento al mal pensamiento, para luego obrar tal como lo consintió, o para practicarlo si pudiese.

2ª – La segunda manera de pecar mortalmente es cuando se pone en acto aquel pecado, y es mayor por tres razones: primera, por ser mayor el tiempo de su duración; la segunda, por ser mayor su intensidad; y la tercera, por ser mayor el daño causado a las dos personas.     



* Tomado del texto autógrafo con adaptaciones al lenguaje actual. Las frases explicativas, que van entre corchetes, son nuestras.

La Mamacha Carmen de Paucartambo San Francisco Solano
San Francisco Solano
La Mamacha Carmen de Paucartambo



Tesoros de la Fe N°7 julio 2002


La Mamacha Carmen de Paucartambo
La Mamacha Carmen de Paucartambo La espiritualidad vigorosa de San Ignacio de Loyola San Francisco Solano ¿Dios atiende todas las gracias que pedimos?



 Artículos relacionados
V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús (1515-2015) CUENTA LA TRADICIÓN, que subiendo un cierto día por las escaleras del Monasterio de La Encarnación en Ávila, Santa Teresa de Jesús tropezó con un hermoso Niño. Sorprendida al ver a un pequeño dentro de la clausura del convento, le preguntó:...

Leer artículo

Educación de la docilidad Muchos padres se quejan de sus escasos éxitos en cuanto a la obediencia de los hijos. ¿Tienen estos la culpa de ello? ¿No es más bien culpa de los padres? Falla la obediencia porque falla la autoridad...

Leer artículo

¿En qué consiste la perfección cristiana? La vida espiritual consiste en conocer la infinita grandeza y bondad de Dios, junto a un gran sentido de nuestra propia debilidad y tendencia hacia el mal; en amar a Dios y en detestarnos a nosotros mismos, en humillarnos delante de Él...

Leer artículo

Concordancias entre los secretos de La Salette, de Fátima y la devoción a la Divina Misericordia Tanto en las apariciones de La Salette (1846) como en Fátima (1917), y en las revelaciones a santa Faustina Kowalska (1931-38), destaca en primer lugar la denuncia del deplorable estado moral del mundo, en el ámbito civil y eclesiástico...

Leer artículo

Fátima y el comunismo: dos profecías irreconciliables El 13 de julio de 1917, en una simpática y olvidada aldea de Portugal, la Santísima Virgen reveló a tres niños pastores un secreto repleto de anuncios. Se trataba de una profecía que juzgaba toda una época histórica, preveía su futuro y anunciaba un desenlace trágico pero triunfal...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino

×