No sólo la cortesía y la buena educación, sino la amabilidad y el amor nos llevan a estrechar la mano de nuestros conocidos, a abrazar y besar a nuestros familiares. La vida civil y social —y no digamos la militar o deportiva— está llena de signos de veneración. Y, ¿cómo no vamos a venerar también con el cuerpo a Jesús Sacramentado? La genuflexión —manteniendo el cuerpo erguido, doblando la rodilla derecha hasta que toque el suelo— es el modo corriente de adorar a Jesucristo realmente presente en la Eucaristía. Según las normas actuales de la Iglesia “ante el Santísimo Sacramento, guardado en el Sagrario o expuesto públicamente, manténgase la práctica venerable de la genuflexión en señal de adoración” (Ritual de la Eucaristía, n°84). Pero, quedarse en el gesto es muy poco. Conviene que este acto sea dotado de un profundo contenido. Para que el corazón se incline ante Dios con profunda reverencia, la genuflexión sea pausada y digna, no una birla grotesca como la de los soldados en la casa de Pilato. Evitemos las prisas, los garabatos o los amagos de genuflexión que más bien parecen una pérdida momentánea del equilibrio. Y un propósito: al poner nuestra rodilla en el suelo, decir —con el corazón— alguna jaculatoria a Nuestro Señor.
P. Milan Tisma, Emmanuel - Devocionario Eucarístico, Ediciones Cor Salvatoris, Santiago de Chile, 2004, p. 257.
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La Virgen del Tepeyac |
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La Santísima Virgen glorificada en Shimabara En el legendario Japón —más concretamente en Fujisawa, en la prefectura de Kanagawa— está a punto de terminarse la mayor estatua de la Santísima Virgen hecha de madera maciza del mundo, tras 40 años de trabajo manual... |
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Principio y fundamento: ¿Para qué ha sido creado el hombre? El hombre ha sido creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor, y mediante esto, salvar su alma. Las otras cosas sobre la faz de la tierra han sido creadas para que le ayuden a conseguir ese fin... |
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Necesidad de resistir a las pequeñas tentaciones Aunque es cierto que hemos de combatir las grandes tentaciones con un valor invencible, y que la victoria que reportemos sobre ellas será para nosotros de mucha utilidad, con todo no es aventurado afirmar que sacamos más provecho de combatir bien contra las tentaciones leves; porque así como las grandes exceden en calidad, las pequeñas exceden desmesuradamente en número, de tal forma que el triunfo sobre ellas puede compararse con la victoria sobre las mayores... |
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¿Lutero fue un hombre de Dios? Para responder la cuestión, es conveniente remontarse a los principios y preguntar: “¿Qué es la religión?”. Porque sólo así podremos saber si Dios deseó vincularse con nosotros no apenas a través de una relación personal, sino también en el seno de una religión... |
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La vuelta al mundo He aquí un retrato gracioso y entrañable de la vida escolar en el siglo XIX, donde la infancia se muestra en toda su espontaneidad. El centro de la atención la capta ese niño de blusón azul que, encaramado sobre un enorme globo terráqueo suspendido en el techo por una polea, juega como si cabalgara el mundo entero, mientras le empujan por detrás... |
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