Si se quiere encubrir un mal o favorecer y excusar un vicio, se grita a voz en cuello por “tolerancia”. Aparentan esos hidalgos de la tolerancia ¡que su famosa tolerancia es el gran distintivo de los hombres cultos! ¿Es así? Preguntamos: ¿Tolerancia? ¿Con quién o con qué cosa? ¿Tolerancia con el pecado y con el crimen? ¡Lo debemos odiar y condenar! ¿Tolerancia con el pecador y el criminal? ¡Lo debemos amar y enmendar! ¿Tolerancia con el error? ¡Lo debemos odiar y combatir! ¿Tolerancia con el que yerra? ¡Lo debemos amar e instruir! No tenemos derecho de tolerar el mal; debemos odiarlo. Ni tenemos derecho de tolerar a los malos, los debemos amar. Donde en las cosas de la fe y moral haya claros conceptos y firmes convicciones, allí no cabe la decantada tolerancia, sino sólo el odio o el amor. Mons. Federico Kaiser, Contesta la Biblia, Editorial Salesiana, Lima, 1989, 5ª edición, p. 115.
|
Hace 40 años: Lágrimas de dolor profundo, en previsión del castigo que vendrá |
|
150 años de la Comuna de París El sábado 29 de mayo pasado, las parroquias católicas del 20º distrito de París organizaron una peregrinación para honrar la memoria del arzobispo Georges Darboy (foto) y de otros sacerdotes y religiosos asesinados por miembros de la Comuna de París en 1871... |
|
El final de un mundo “El final de un mundo milenario desgraciadamente llegó”, escribió el pasado 8 de agosto en el “Corriere della Sera”, el conocido historiador Andrea Riccardi, refiriéndose a la inmensa tragedia de los cristianos iraquíes y lamentando porque “faltó de parte de todos una idea de lo que estaba por suceder”... |
|
Al piano En la quietud de esta cálida y acogedora estancia, donde el tiempo parece haberse detenido, una niña de cabellos rojizos esboza unas notas al piano. Su cabeza está ligeramente inclinada hacia las teclas... |
|
Legitimidad y liderazgo En el centro de esta pintura está el emperador Francisco I de Austria (1768-1835). Con un uniforme de color claro, lleva puesto un bicornio con una pluma verde, su rostro alargado parece de marfil... |
|
La virtud y el vicio se destacan en la persona noble El último fruto de la nobleza es que, así como una misma piedra preciosa refulge más engastada en oro que en hierro, así las mismas virtudes resplandecen más en el varón noble que en el plebeyo... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino