Si se quiere encubrir un mal o favorecer y excusar un vicio, se grita a voz en cuello por “tolerancia”. Aparentan esos hidalgos de la tolerancia ¡que su famosa tolerancia es el gran distintivo de los hombres cultos! ¿Es así? Preguntamos: ¿Tolerancia? ¿Con quién o con qué cosa? ¿Tolerancia con el pecado y con el crimen? ¡Lo debemos odiar y condenar! ¿Tolerancia con el pecador y el criminal? ¡Lo debemos amar y enmendar! ¿Tolerancia con el error? ¡Lo debemos odiar y combatir! ¿Tolerancia con el que yerra? ¡Lo debemos amar e instruir! No tenemos derecho de tolerar el mal; debemos odiarlo. Ni tenemos derecho de tolerar a los malos, los debemos amar. Donde en las cosas de la fe y moral haya claros conceptos y firmes convicciones, allí no cabe la decantada tolerancia, sino sólo el odio o el amor. Mons. Federico Kaiser, Contesta la Biblia, Editorial Salesiana, Lima, 1989, 5ª edición, p. 115.
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Hace 40 años: Lágrimas de dolor profundo, en previsión del castigo que vendrá |
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¿Cómo tratar a las mascotas? Quisiera saber qué dice la doctrina católica a respecto de la ropa para mascotas. ¿Se puede? ¿O es algo sin sentido? Agradezco desde ya su aclaración... |
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La catedral sumergida La misteriosa Bretaña es una de las más interesantes regiones de Francia. Inmensa plataforma que avanza sobre el Atlántico, al sur de Gran Bretaña... |
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Del amor eterno de Dios hacia nosotros A partir de esta edición publicaremos una serie de trechos seleccionados, extraídos del libro «Pensamientos Consoladores de San Francisco de Sales» —Doctor de la Iglesia y Patrono de los periodistas católicos; uno de los autores ideales para elevar las almas a la perfección espiritual— recopilados... |
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El martirio de María ES CIERTO QUE cuanto más se ama una cosa, tanto más se siente la pena de perderla. La muerte de un hermano causa más aflicción que la muerte de un jumento, la de un hijo más que la de un amigo. Para comprender, pues, dice Cornelio Alápide cuán vehemente fue el dolor de María en la muerte de su Hijo, era preciso comprender cuánto era el amor que le tenía; pero ¿quién podrá medir este amor?... |
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Conversar con Dios es tarea fácil y agradable Hemos dicho que es grande error manifestar desconfianza en nuestras relaciones con Dios y comparecer siempre ante su divino acatamiento como aparece en la presencia de su señor el esclavo tímido y vergonzoso, temblando de miedo. Pero todavía el error es mucho mayor si creemos que el conversar con Dios causa tedio y amargura... |
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