Recuerdo bien a un profesor ateo —¡quién lo diría en un colegio confesional!— que en las aulas escolares trató a toda costa de imbuirnos de la teoría y de la mentalidad evolucionista, con la manifiesta intención de hacer tambalear los principios religiosos que comenzaban a echar raíces en nuestros frágiles corazones juveniles. Fue el primer amago de enfrentamiento al que asistí entre la ciencia y la religión. Darwin y sus congéneres estaban en la cresta de la ola. Hoy, casi 40 años después, la situación ha dado un giro importante. Los últimos descubrimientos científicos no han hecho más que fortalecer nuestras convicciones católicas. Cada día es mayor el número de científicos que respaldan con sus estudios e investigaciones la tesis creacionista. Julio Loredo de Izcue —compañero de colegio, amigo y colaborador de esta revista— nos ofrece desde su observatorio de Milán, un interesante y documentado artículo que justamente lleva por título “El ocaso del darwinismo”, que presentamos aquí para la consideración de nuestros lectores. También en esta edición encontrarán una semblanza del Apóstol Santiago, uno de los más próximos discípulos del Divino Maestro, el primero entre los apóstoles en beber el cáliz del martirio, y cuya figura está extremamente unida a nosotros por la historia y por la fe. A ese respecto, años atrás oí repetir de un predicador español, que Jesucristo recompensó así a los tres apóstoles que más quería: ¡a San Pedro le dio la Iglesia, a San Juan le dio a la Virgen y a Santiago le dio… España! En Jesús y María, El Director
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El Apóstol Santiago |
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Navidad en Italia y en Alemania Según esa concepción, la emoción religiosa debe manifestarse por medio de una gran vivacidad, y que tal vivacidad debe expresarse por medio de pensamientos y palabras. Y tales pensamientos deben ser vivos, y los términos que los expresan serán enfáticos y calurosos... |
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Moderación, la gran exageración de nuestra época RESUMAMOS EN DOS PALABRAS nuestro artículo anterior. La exageración es un defecto que puede corromper cualquier virtud. El amor a la patria, por ejemplo, es una cualidad, pero la estatolatría es un defecto. La justicia también es una cualidad, pero su exageración puede transformarla en dureza y hasta en crueldad. La intransigencia es una virtud, pero si es llevada al exceso puede llegar al sectarismo. Y así en adelante... |
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Ni reticencias ni mitigaciones Hacer que los hombres conociesen más y más a Jesucristo y con un conocimiento que no se parase sólo en la fe, sino que se tradujera en las obras de la vida, esto es lo que se esforzó en hacer con todo el empeño de su corazón el Apóstol... |
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Santa Margarita Clitherow SE PUEDE AFIRMAR que no existe odio mayor que aquel que se levanta contra la verdad religiosa. Tenemos un ejemplo de ello en el refinamiento de crueldad con que fueron tratados los primeros cristianos. Y también en el sufrimiento de los católicos durante la seudo Reforma Inglesa de los siglos XVI y XVII... |
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Capítulo 2: Tres pequeños pastores La vida familiar de Francisco y Jacinta no era diferente de la de Lucía en la piedad y el trabajo duro... |
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