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Plinio Corrêa de Oliveira
La fiesta de la Santa Navidad tiene el privilegio —al menos es la impresión personal que tengo— de interrumpir el tiempo. Una persona puede estar en la peor situación aflictiva; al llegar la Navidad, se abre como que un paredón y las desgracias quedan del otro lado. ¡Repican las campanas, la Navidad comenzó! ¡Cristo nació: alegría para todos los hombres! Una alegría que no es la alegría vulgar del hombre que hizo un buen negocio, que venció una jugada política o se ganó la lotería. No. Es una alegría mucho más interna, mucho más leve, toda hecha de luz. Mientras que las otras alegrías están hechas de cosas palpables y de segundo orden, la alegría propia de la Navidad es toda hecha de luz — es el Lumen Christi, la luz de Nuestro Señor Jesucristo que brilló en la tierra la noche de Navidad. Luz que nunca más, año tras año, dejó de brillar, trayendo una verdadera alegría, una verdadera paz de alma hasta para las personas más atormentadas. En la época de mi infancia, la noche de Navidad era un paréntesis luminoso, lleno de algo que no se consigue describir, pero que todos sentían: era aquella suavidad, aquella paz, aquella dulzura que daba la impresión de que todo el cielo estrellado de la noche estaba como que impregnando la tierra de perfumes. Las campanas tocaban, el sonido se difundía y el júbilo impregnaba hasta los jardines. ¡Era una alegría enorme que circundaba a todos los hombres, porque Cristo nació, nació en Belén!
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En las tinieblas del mundo pagano,cuando menos se pensaba y donde menos se esperaba, una luz muy pura se encendió |
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¿Ídolo o imagen? La extravagancia de la idea general y de los pormenores es chocante. El cuerpo de la imagen, su gesto, nada deja trasparecer la pureza y la inigualable dignidad de la Madre de Dios. La imagen no instruye, no forma, no atrae... |
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El vendaval igualitario conduce al materialismo El marqués de Espínola, comandante de las valerosas tropas de Felipe IV, recibe de manos de Justino de Nassau, en Breda, las llaves de la ciudad, que capitula después de una resistencia intrépida... |
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Ambiente aristocrático ambiente popular Reflejos de la civilización cristiana. Atrae la atención en el cuadro que figura a la derecha la cobertura en lo alto de la cama, así como el hecho de que la misma esté colocada de tal manera que se asemeja a una especie de altar. Esto porque la cama reposa sobre un... |
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El Príncipe de la Paz El mundo católico, y con él, todos los pueblos de la tierra se vuelven el día 25 de diciembre hacia el pesebre de Belén, a fin de adorar, lleno de fe, al Niño que ahí reposa, o admirar un acontecimiento cuya explicación se busca en vano en las leyes que rigen los acontecimientos humanos…... |
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La grandeza del rey dignifica al cocinero Vista del Castillo de Windsor desde el noroeste. La primera impresión es de un escenario para un cuento de hadas. La inmensidad del edificio, la delicadeza, todo, en fin, sugiere la sensación de que se está en presencia de algo que supera la realidad cotidiana... |
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