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Entre 600 y 700 Iglesias Católicas serán desacralizadas y entregadas a usos profanos en el próximo lustro, informó el diario oficioso vaticano L’Osservatore Romano, citado por Catholic World News (CWN). El rotativo vaticano presentó estadísticas de la Future for Religious Heritage, asociación establecida en Bélgica dedicada a preservar los edificios religiosos. Entre 400 y 500 locales protestantes también serán desafectados hasta el 2019. Holanda cuenta actualmente con 1.267 parroquias católicas, pero sólo quedan 2.804 sacerdotes y apenas 179 seminaristas, según las estadísticas vaticanas. En Holanda se cierran dos iglesias por semana, según la agencia Reuters. Uno de los problemas menores —pero cuán importante— es el destino de las obras de arte sagrado. En sentido contrario, congregaciones de orientación tradicional andan en búsqueda de esos objetos religiosos tan simbólicos y necesarios para el culto, añade Reuters. Esta observación nos plantea que la clausura de las iglesias puede estar relacionada con la modernización promovida en las últimas décadas en nombre del “espíritu del Vaticano II”. Ese “espíritu” diezmó al clero y a los fieles, y ahora llegó al punto —ya anunciado como objetivo del progresismo— de liquidar con el patrimonio eclesiástico. En la iglesia de Eindhoven, el altar de mármol fue trasladado a la catedral de República Dominicana. Sin embargo, el edificio sagrado fue transformado en un establecimiento de salud, muy del gusto del progresismo miserabilista. Otros templos católicas se convirtieron en librerías o teatros y sus objetos religiosos están ahora en iglesias de Ucrania.
Estas transferencias son las menos chocantes. Según reconoció el archivista e historiador diocesano, Eugene van Deutekon, existen tantos objetos religiosos sobrando que es difícil encontrar iglesias que los acepten. La solución menos mala sería donarlos a museos. “La frecuencia de los católicos a la misa dominical fue la más alta de Europa, por encima del 90%” antes del Concilio Vaticano II, señaló el sacerdote jesuita Jan Stuyt de la ciudad de Nimega. “Ahora estamos por debajo del nivel de Francia”, con una asistencia inferior al 10% de los fieles. La iglesia moderna no atrajo a nadie y repelió a la mayoría. Entre 1970 y 2008 fueron demolidas 205 iglesias católicas en Holanda, mientras que otras 148 fueron convertidas en tiendas, centros de salud, restaurantes, residencias o aún otros usos no explicados. Marc de Beyer, curador del Museum Catharijneconvent de Utrecht reconoció que existe una sobreoferta de obras de arte religioso provenientes de las iglesias desacralizadas: alrededor de 150.000 objetos sagrados. No obstante, el temido riesgo de que aquellos objetos sagrados sean usados de manera que roce con la blasfemia o como escarnio de la religión, lamentablemente se ha verificado. Algunos bares y discotecas los utilizan irrespetuosamente o con intenciones blasfemas. Todo esto, para no hablar del temor de que muchas iglesias sean convertidas en mezquitas.
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La Cuaresma |
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