Ambientes Costumbres Civilizaciones Tensión y distensión en el semblante de un santo

Plinio Corrêa de Oliveira

En los jardines del Vaticano el Papa San Pío X acoge a distinguidos visitantes, que le presentan sus homenajes. El cuerpo del Papa, erguido y vigoroso a pesar de los años, da una impresión de ascesis y firmeza, pero algo en su persona, y sobre todo en su plácida fisonomía, expresa reposo y distensión.


Es que el santo está paseando en instantes de esparcimiento. La sonrisa afable, casi cariñosa, el gesto del brazo que se extiende, de la mano que se abre, expresan una acogida franca y paternal. En todos los circunstantes se nota el efecto de la presencia del Pontífice: mucho respeto, que no excluye una suave y natural alegría. El esparcimiento de un santo nunca es, sin embargo, olvido de sus deberes. Nótese cuán atenta y penetrante es la mirada con que el Pontífice considera al visitante que lo saluda. San Pío X era un excelente psicólogo, y muchas de las personas que hablaban con él tenían la impresión de que leía en sus corazones.

Consideremos la segunda fotografía. La mirada lo dice todo. Firme, sereno, lúcido, parece auscultar con impresionante nitidez, con dolor, pero con valentía un horizonte muy profundo, cargado de pesadas nubes. Se tiene la impresión de que en su alma ocurre lo mismo que en la de un capitán, atónito con el tamaño de la tormenta que se avecina, pero dispuesto a proseguir intrépidamente en la ruta trazada. Esta resolución del Papa Santo se nota por lo demás en todo su ser: aún aquí, su cuerpo erguido y fuerte da una viva impresión de robustez, a pesar de la edad.

Cuán grande es el fardo de las preocupaciones, lo dice la cabeza, un poco inclinada, el cuerpo casi imperceptiblemente arqueado. El Papa parece alcanzar el ápice de su calvario. Tiene el alma angustiada por los pecados del mundo, y ve a lo lejos los castigos que se acumulan en el horizonte. Es la guerra mundial que se aproxima, con su cortejo de desastres materiales y morales, y las ruinas políticas, sociales, económicas y principalmente religiosas de la post-guerra. Pero todo su estado de espíritu es de quien conserva una gran paz interior: ecce in pace amaritudo mea amarissima… –“He aquí en esta paz mi amargura amarguísima” (Is 38, 17).

Preparación para el matrimonio Palabras del director Nº 147 - Marzo 2014 - Año XIII
Palabras del director Nº 147 - Marzo 2014 - Año XIII
Preparación para el matrimonio



Tesoros de la Fe N°147 marzo 2014


La Cuaresma
Nº 147 - Marzo 2014 - Año XIII ¿Qué sería de la sociedad si todos fueran igualmente ricos? Cientos de iglesias cerrarán en Holanda La Sagrada Túnica venerada en Alemania Cuaresma: tiempo penitencial Diversidad armónica entre las clases sociales  San Eulogio de Córdoba Preparación para el matrimonio Tensión y distensión en el semblante de un santo



 Artículos relacionados
Esplendor regio y confort popular ¿Realidad o cuento de hadas? Se tendría el derecho de dudar, considerando la armonía, la levedad, la suprema distinción de este castillo, construido sobre las aguas, de una serenidad y de una profundidad dignas de servirle de espejo…...

Leer artículo

Sed perfectos como vuestro Padre celestial LA LUMINOSIDAD DIÁFANA confiere a la naturaleza colores matizados y sombras discretas. Algo de la atmósfera primaveral sopla en el aire. ...

Leer artículo

Los siglos del matrimonio estable Los siglos de la verdadera amistad, del matrimonio estable, constante, serio, llevado hasta el final de la vida, fueron los de la Edad Media cristiana. La era histórica de la fe católica, apostólica y romana, actuante y clara, sin miedo de ostentar sus verdades, sin...

Leer artículo

Amor y Temor en la Piedad Cristiana Según la enseñanza de la Iglesia, el amor y el temor de Dios son virtudes. Y como entre las virtudes no puede haber antagonismo ni contradicción, ni el amor excluye el temor, ni el temor excluye el amor. Ambas virtudes son esenciales para la salvación...

Leer artículo

Confort físico - Bienestar moral Comparar es uno de los mejores medios de analizar. Si queremos pues analizar nuestra época, es legítimo que la comparemos. ¿Y con qué? Con el futuro, todavía incógnito, es imposible...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino