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Grandes y pequeños junto a la cuna del Niño Jesús Plinio Corrêa de Oliveira
Quiso la Providencia que el Niño Jesús recibiera la visita de tres sabios —que según una venerable tradición eran también reyes— y algunos pastores. Precisamente los dos extremos de la escala humana de valores. Porque el rey está por derecho en el ápice del prestigio social, de la autoridad política y del poder económico, y el sabio es la máxima expresión de la capacidad intelectual. En la escala de valores el pastor se encuentra, en términos de prestigio, poder y ciencia, en el grado mínimo, al ras del suelo. Pero la gracia divina, que llamó a los Reyes Magos hasta el pesebre desde el fondo de sus lejanos países, llamó también a los pastores desde el fondo de su rusticidad. La gracia no hace nada equivocado o incompleto. Si ella los llamó y les mostró cómo ir, les habrá enseñado también cómo presentarse ante el Hijo de Dios. ¿Y cómo lo hicieron? Del modo característico que eran. Los pastores fueron allí llevando sus rebaños, sin pasar antes por Belén para una “toilette” que ocultara su condición humilde. Los Reyes Magos se presentaran con sus tesoros —oro, incienso y mirra— sin tratar de ocultar su grandeza que desentonaba del ambiente sumamente humilde en que se encontraba el Divino Infante. La piedad cristiana, expresada en una iconografía abundantísima, entendió durante siglos, y aún lo hace, que los Reyes Magos fueron a la gruta con todas sus insignias. Esto significa que al pie del pesebre cada uno se debe presentar tal como es, sin disfraces ni atenuaciones. Porque hay lugar para todos, grandes y pequeños, fuertes y débiles, sabios e ignorantes. Se trata de que, cada uno, se conozca a sí mismo, para saber dónde colocarse al lado de Jesús.
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Nuestra Señora de la “O” La Virgen de la Expectación del Parto |
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Cuando los hombres y las cosas del comercio vivían en la placidez La superexcitación de los ambientes corresponde a la de los hombres, como el efecto a su causa. Todos conocemos ese tipo de businessman que mastica chicle, quizá se muerde las uñas, golpea con los pies en el suelo, es hipertenso, cardíaco, neurótico... |
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Si alguien tuviese una súbita perturbación en la vista, en los nervios o en la mente... El famoso cuadro de Velásquez es a justo título, una de las cúspides del arte. La gracia infantil de la Infanta, el cariño lleno de dignidad y respeto de las jóvenes que la sirven, etc. todo exhala un ambiente recogido, elevado, profundamente civilizado... |
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Espíritu francés Francia tiene un poco de todo de las demás naciones europeas. En la gentileza aparece algo de la bondad portuguesa; en el mosquetero se nota cualquier cosa del garbo español; en el arte se ven algunas semejanzas con el buen gusto italiano; en el espíritu lógico se observa alguna cosa del genio alemán... |
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¿Sólo el arte sacro puede ser cristiano? Cristiana es la sala como cristiana es la capilla. Y esto no sólo por el efecto de las imágenes y símbolos religiosos que allí se encuentran, sino también por el ambiente que allí se respira... |
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La Gran Cartuja Inmenso turíbulo del cual suben continuamente al cielo los sacrificios de la oración y de la penitencia. Llama la atención en este panorama el aspecto soberbio de la nieve. Ella cubre el edificio tan ampliamente que explica la razón de ser de los tejados y de las torres en punta... |
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