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Simboliza entre las flores una obra maestra de coherencia PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA El Tulipán es tan bonito que me pregunto si hay una flor más bella.
Cuando supe que existían tulipanes negros, me pregunté cuál era la razón de su existencia. ¿Sería para cruces en los velorios? En cierta ocasión, pasando en automóvil por una calle de París, vi colocado en una vitrina un jarrón con tulipanes de varios colores, entre ellas, un tulipán negro. Entonces comprendí por qué Dios creó tulipanes negros. Fue para realzar la belleza de todos los otros.
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Las apariciones del Ángel de la paz Apremiante llamado a la seriedad |
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¿Ídolo o imagen? La extravagancia de la idea general y de los pormenores es chocante. El cuerpo de la imagen, su gesto, nada deja trasparecer la pureza y la inigualable dignidad de la Madre de Dios. La imagen no instruye, no forma, no atrae... |
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«Dios no se encuentra en la agitación» Para los que saben cuál es el placer del recogimiento, está establecido un presupuesto precioso para la santificación. San Bernardo decía: “¡Oh beata soledad, oh sola beatitud!”. Pero para los que viven en el bullicio perpetuo, los que no saben ni quieren vivir fuera de él, cuántos ruidos sofocan la voz de la gracia…... |
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La verdadera santidad es fuerza de alma y no debilidad sentimental La Iglesia enseña que la verdadera y plena santidad es el heroísmo de la virtud. La honra de los altares no es concedida a las almas hipersensibles, débiles, que huyen de los pensamientos profundos, del sufrimiento pungente, de la lucha, en fin, de la cruz de Nuestro... |
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Vejez: ¿decrepitud o apogeo? Cómo se equivoca el mundo moderno cuando sólo ve en el envejecimiento una decadencia. Cuando se sabe apreciar más los valores del espíritu que los del cuerpo, envejecer es crecer en lo que el hombre tiene de más noble, que es el alma, si... |
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Neuschwanstein El sentido del combate y de la dignidad hidalga La primera impresión que el castillo sugiere, a mi modo de ver, es causada por el juego de las torres, sobre todo la torre más alta, que parece desafiar los montes atrás, como quien dice: “Yo estoy en la cumbre del orbe, más alto que yo no hay nadie”... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino