Vistas en su conjunto, las apariciones de Fátima nos instruyen, por un lado, acerca de la terrible gravedad de la situación mundial y sobre las verdaderas causas de nuestros males. Y nos enseñan, por otro lado, los medios por los cuales podemos evitar los castigos terrenos y eterno que nos amenazan. En la antigüedad, Dios mandó profetas. En nuestros días, nos habló por medio de la propia Reina de los Profetas. Después de haber estudiado lo que la Santísima Virgen dijo, ¿qué podemos decir? Las únicas palabras adecuadas son las de Nuestro Señor en los Santos Evangelios: “El que tenga oídos para oír que oiga” (Mc 4, 23).
Plinio Corrêa de Oliveira, La devoción al Corazón de María salvará al mundo del comunismo, in Catolicismo, junio de 1953.
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