|
“Se resistía con valor, pero también con elegancia” Plinio Corrêa de Oliveira
La primera impresión que causa esta fotografía del castillo de Coca, en la provincia de Segovia, España, es que tiene algo de irreal. Uno se ve inclinado a decir: “¡No, este castillo no existe!”. El artista supo fotografiar la fortaleza en una hora de un contraste muy feliz: el cielo sombrío y el castillo bien iluminado. Cielo sombrío, pero en un punto luminoso. Se creería que un rayo acaba de estallar e ilumina magníficamente el castillo. Una construcción tan grande, con tantas torres, tantos salones, tantas murallas, que parecería un castillo inconmensurable. ¡Es un castillo de cuento de hadas! Se pueden imaginar sus salones, una capilla tan grande como una catedral, salas de trabajo, salas para sostener conversaciones políticas, dormitorios extraordinarios. Todo con un confort para un número indefinido de personajes. Nobles que se encuentran en los corredores, hacen grandes reverencias, se saludan ceremoniosamente, pero, al mismo tiempo, susurran, hacen política, etc. Es la vida de todos los días. Fue construido con una preocupación artística muy exigente. Noten, por ejemplo, las estrías blancas en las piedras. En la parte central, un torreón compuesto por un conjunto de torres coligadas. El castillo recuerda, sin duda, una vida noble y refinada, de mil delicadezas. Pero las delicadezas propias de la civilización cristiana se deterioran si son vividas en un clima sin heroísmo. De ahí el aspecto de heroísmo del castillo, todo él hecho para combatir, para resistir a largos cercos de los adversarios. Se resistía con valor, pero también con elegancia, que consiste en la levedad y distinción del guerrero cuando descansa. Quien no es batallador, quien no es polémico, no tiene verdadera distinción ni verdadera elegancia. Así los nobles luchaban contra las embestidas árabes, impidiendo el avance musulmán en Europa.
|
El Islam y el Suicidio de Occidente Orígenes, doctrinas y objetivos del Islam |
|
Tu fe te ha salvado Los hechos referentes a nuestro Divino Salvador que hasta ahora hemos relatado nos lo dan a conocer, especialmente, como hombre. Pero los milagros nos lo dan a conocer como Dios, puesto que, siendo los milagros efectos que superan a toda fuerza creada, no pueden venir sino de Dios, único Ser que no ha sido creado, único Ser omnipotente y Señor de todas las cosas y único que, por consiguiente, puede suspender las leyes de la naturaleza... |
|
Pastor alcanzado por un rayo Las gentes de la aldea estaban entregadas a sus labores cuando un rayo se ha precipitado sobre el árbol que cobijaba al pastor. En un instante sus ramas se han transformado en voraz tea encendida... |
|
Yo, obispo exorcista En un reciente libro, el obispo de Isernia-Venafro, en Italia, describe sus experiencias de exorcista y las sorprendentes conclusiones a que fue llevado durante una década de práctica del Exorcistado... |
|
En el Huerto de los Olivos, Nuestro Señor Jesucristo sufrió, rezó y venció La Santa Iglesia, que por el bien de los hombres en esta tierra hace todo con la mayor perfección y desvelo posibles, celebra en la víspera del Viernes Santo la institución de la Sagrada Eucaristía... |
|
Los postulados revolucionarios de 1789 y los falsos profetas Basta, en efecto, evocar en nuestra mente los principios del siglo XIX para distinguir que muchos falsos profetas habían aparecido en Francia, y desde allí se proponían extender por doquier la maléfica influencia de sus perversas doctrinas... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino