Ambientes Costumbres Civilizaciones El Castillo de Coca

“Se resistía con valor, pero también con elegancia”

Plinio Corrêa de Oliveira

La primera impresión que causa esta fotografía del castillo de Coca, en la provincia de Segovia, España, es que tiene algo de irreal. Uno se ve inclinado a decir: “¡No, este castillo no existe!”.

El artista supo fotografiar la fortaleza en una hora de un contraste muy feliz: el cielo sombrío y el castillo bien iluminado. Cielo sombrío, pero en un punto luminoso. Se creería que un rayo acaba de estallar e ilumina magníficamente el castillo. Una construcción tan grande, con tantas torres, tantos salones, tantas murallas, que parecería un castillo inconmensurable. ¡Es un castillo de cuento de hadas!

Se pueden imaginar sus salones, una capilla tan grande como una catedral, salas de trabajo, salas para sostener conversaciones políticas, dormitorios extraordinarios. Todo con un confort para un número indefinido de personajes. Nobles que se encuentran en los corredores, hacen grandes reverencias, se saludan ceremoniosamente, pero, al mismo tiempo, susurran, hacen política, etc. Es la vida de todos los días.

Fue construido con una preocupación artística muy exigente. Noten, por ejemplo, las estrías blancas en las piedras. En la parte central, un torreón compuesto por un conjunto de torres coligadas.

El castillo recuerda, sin duda, una vida noble y refinada, de mil delicadezas. Pero las delicadezas propias de la civilización cristiana se deterioran si son vividas en un clima sin heroísmo. De ahí el aspecto de heroísmo del castillo, todo él hecho para combatir, para resistir a largos cercos de los adversarios. Se resistía con valor, pero también con elegancia, que consiste en la levedad y distinción del guerrero cuando descansa. Quien no es batallador, quien no es polémico, no tiene verdadera distinción ni verdadera elegancia.

Así los nobles luchaban contra las embestidas árabes, impidiendo el avance musulmán en Europa.

‹ San Pablo Miki y compañeros mártires Caprichos de la infancia ›
Caprichos de la infancia ›
‹ San Pablo Miki y compañeros mártires



Tesoros de la Fe N°206 febrero 2019


El Islam y el Suicidio de Occidente Orígenes, doctrinas y objetivos del Islam
Caprichos de la infancia Febrero de 2019 – Año XVIII Mahoma sedujo a los pueblos prometiéndoles los deleites carnales Pena de muerte: Una ejecución en Roma Desfile militar en Lourdes El Islam y el suicidio de Occidente San Pablo Miki y compañeros mártires El Castillo de Coca



 Artículos relacionados
La vuelta al mundo He aquí un retrato gracioso y entrañable de la vida escolar en el siglo XIX, donde la infancia se muestra en toda su espontaneidad. El centro de la atención la capta ese niño de blusón azul que, encaramado sobre un enorme globo terráqueo suspendido en el techo por una polea, juega como si cabalgara el mundo entero, mientras le empujan por detrás...

Leer artículo

Los Cuatro Evangelistas EVANGELIO ES UNA PALABRA GRIEGA que quiere decir buena nueva. Así se titulan los cuatro libros dictados por el Espíritu del Señor a los cuatro escritores sagrados que narraron la vida, la predicación y la muerte de Jesucristo, y que son llamados evangelistas...

Leer artículo

Venecia, joya del mundo Una ciudad que tuviera ¡como calles… agua; como casas… palacios; como habitantes… venecianos! ¡Cuánto hay de poético, de misterioso, de aventurero en todo ello!...

Leer artículo

Tradición no es apego al pasado, sino camino y avance Las cosas terrenas corren como un río por el lecho del tiempo; el pasado cede necesariamente su puesto y el camino a lo por venir, y el presente no es sino un instante fugaz que une a ambos...

Leer artículo

Escalando las más altas cumbres Una montaña desafía al hombre: ¿quién tendrá el valor de emprender la escalada? El desafío está en la atracción. No hay quien no sienta deseos de llegar hasta lo alto. ¡Cuánta energía será necesaria!...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino