SOS Familia Dios, que da la llaga, da el bálsamo para sanarla

Una familia fuerte y con fe

Plinio María Solimeo

La Divina Providencia tiene sus caminos, inescrutables para los que no tienen fe. A veces parece probar desproporcionadamente a las personas que hacen todo lo posible por serle fieles y seguir sus mandamientos. Esto le ocurrió a una piadosa familia de nueve hijos en Australia cuya casa fue devorada por el fuego, dejándolos de un momento a otro en la calle de la amargura.

La familia de David Goodwin, residente en Wynnum (un suburbio de Brisbane), sobre la costa del mar del Coral, es muy conservadora. Se rigen por la doctrina tradicional de la Iglesia en todas sus acciones e intentan que su numerosa descendencia siga el mismo camino. Además de sus nueve hijos, han perdido a cuatro que no sobrevivieron. Se visten de acuerdo con la modestia cristiana, no tienen televisión, videojuegos, smartphones (teléfonos inteligentes), tablets (dispositivos móviles) o earphones (dispositivos para escuchar música). Ni siquiera celulares conectados a las redes sociales.

Una familia conservadora

Esto puede resultar totalmente incomprensible para el hombre del siglo XXI. Sin embargo, los esposos David y Belinda —una médico de 43 años, que se opone firmemente al aborto y a otras aberraciones de la sociedad actual— se han comprometido a resistir las “presiones modernas para dar este tipo de dispositivos a sus hijos, porque ellos no solamente pueden ser dañinos y peligrosos para los niños, sino también innecesarios”, afirma Belinda. Y añade que “sin un televisor, los niños no ven muchas de las formas inmorales en que vive la gente [hoy en día] y, en cambio, pasan sus años más formativos siendo instruidos por nosotros en lo que está bien y lo que está mal. No están expuestos a imágenes o comportamientos inapropiados que sus ojitos simplemente no deberían ver”.

Los esposos David y Belinda Goodwin

Hay quienes olvidan que antes de que existieran todos estos aparatos modernos, las familias vivían muy bien, disfrutando de la convivencia familiar y de sus allegados. Los niños, generalmente numerosos, estaban muy unidos y prácticamente se bastaban a sí mismos. Lo que explica que los hijos de los Goodwin acepten alegremente estas aparentes limitaciones, sin importarles la presión de sus compañeros de colegio. Porque, dice su madre, “son los mejores amigos los unos de los otros, hasta el punto de que el mayor problema es conseguir que se vayan a la cama, porque se quedan hasta tarde charlando animadamente todas las noches”.

Muchos se preguntarán cómo pasan el tiempo estos niños sin estos modernos aparatos. Tienen muchas actividades, ya que se ocupan de “una combinación de estudio, violín, ballet, liga de rugby, debates y actividades extraescolares”. Pasan su tiempo “jugando al aire libre, leyendo un buen libro o hablando y jugando”. Hay que tener en cuenta que el buen hábito de la lectura, que está desapareciendo, sobre todo entre los jóvenes, entretiene y ayuda a su formación. De ahí la necesidad para los Goodwin de tener una biblioteca con “una gran selección de libros”. Es decir, libros escogidos a dedo para no corromper la fe y la moral, y que ayuden no solo a entretener, sino a formar el carácter. Lo más importante es que “nuestros hijos asisten a misa, rezan el rosario en familia todos los días, frecuentan regularmente [el sacramento de] la confesión y visitan [a Jesús en] el Santísimo Sacramento”.

Los esposos Goodwin tienen muy en claro la educación de sus hijos

Todo en esta familia se hace con cuenta, peso y medida: “Los hijos mayores tienen direcciones de correo electrónico, principalmente para las tareas escolares. A excepción de Tom [el mayor], que terminó el colegio, los otros niños no están en las redes sociales”.

Estos padres conscientes enseñan a sus hijos “a ser fuertes, a ser líderes y a defender siempre lo que es correcto, aunque nadie más lo haga”. Pero para ello, como dice Belinda, “tengo que ser para ellos un ejemplo vivo de lo que es correcto, desde la forma de vestir, de hablar, de atender los asuntos que importan”. Y por eso, “rezo para que Dios me ayude a ser una mejor madre y esposa, porque tengo mis defectos”.

Y añade: “Me he acostumbrado a rezar para que se cumpla la voluntad de Dios en mi vida y en la vida de mi familia… porque al hacer la santa voluntad de Dios, es cuando seremos más felices. Mi fuerza para ser madre y esposa está firmemente arraigada en Cristo, en nuestra Santísima Madre María y en las enseñanzas de la Santa Iglesia Católica. Nuestro trabajo es llevar a nuestros hijos al cielo, y eso requiere una paternidad intencional”.

Como resultado de una educación genuinamente católica, Thomas, el primogénito, de 17 años, “es un gran ejemplo para los demás hijos”. “Se ha convertido en un hombre de carácter y de fuerte moral, y David y yo estamos muy orgullosos de él”. “Asiste a misa y se confiesa durante la semana, así como con la familia los domingos”. Una vez concluida su educación media, trabaja y estudia Artes Liberales. Y, como sus hermanos, reza el rosario todos los días.

El incendio no destruyó la familia

La casa de los Goodwin, en Wynnum, daba a la costa en la pintoresca Waterloo Esplanade.

Todo comenzó en una tranquila tarde de setiembre, pasado alrededor de las 14:15 horas, cuando Belinda descansaba en su dormitorio y ocho de sus nueve hijos disfrutaban de un día libre sin clases, divirtiéndose entre sí. Cinco de ellos estaban en una habitación contigua, las dos niñas más pequeñas con su madre, y uno de los niños mayores en el sótano, rezando el rosario. El hijo mayor y su padre, David, estaban trabajando.

La televisión australiana dio cuenta oportunamente del incendio ocurrido en setiembre pasado en Wynnum

De repente, los niños se dieron cuenta de que se había producido un incendio entre la pared doble que separaba las dos habitaciones. Hay que precisar que en Australia, al igual que en los Estados Unidos, los tabiques interiores de las casas no suelen ser de mampostería, sino de yeso o cartón recubierto de material aislante, a través del cual pasa el cableado eléctrico. Posiblemente un cortocircuito haya provocado el incendio.

Asustados, los niños corrieron a despertar a su madre. Cuando Belinda entró en la habitación vecina, vio que el fuego se extendía. Cogió a sus hijos más pequeños y gritó a los demás que bajaran rápidamente hacia la calle: “Llevé a los niños al otro lado de la calle y cuando miré hacia atrás, el piso de arriba había desaparecido por completo”, dijo acongojada.

En pocos minutos quedaron reducidos a la ropa que llevaban puesta y a dos pares de zapatos para toda la familia, ya que los niños jugaban descalzos.

El señor Goodwin estaba en una reunión en la ciudad cuando recibió una llamada de su hija diciéndole que la casa estaba en llamas. Su primera reacción fue decir: “Asegúrate de que los niños estén fuera y cuéntalos uno por uno”. Luego insistió media docena de veces para que volviera a contar a sus hermanos. También llamó a su hijo, que estaba en el trabajo, para pedirle que volviera urgentemente a casa y que se asegurara de que todos los niños estaban a salvo.

Al llegar a casa, el afligido padre comentó: “Vas por la calle, a un lado estaba la casa en llamas y al otro tu familia”. Y concluye: “¡En una fracción de segundo ves lo que es realmente importante!”.

La familia perdió casi todo en el incendio: recuerdos, joyas, ropa, libros, mochilas y uniformes escolares, zapatos, violines, electrodomésticos, celulares, tarjetas de crédito…

La mano de la Providencia

Los destrozos generados por el incendio y por el agua posteriormente lanzada por los bomberos en la vivienda de los Goodwin

Pero la Divina Providencia, “que da la llaga, da el bálsamo para sanarla”. Como la familia Goodwin era muy querida, una onda de apoyo de la comunidad acudió en su auxilio. En pocas horas, los habitantes de Wynnum, la comunidad católica y la familia les proporcionaron “una tienda entera” llena de cosas útiles: sofás, electrodomésticos, loncheras, libros y mochilas. El profesor de música facilitó todos los violines para los músicos principiantes.

Emocionada, Belinda comentó: “Fue la primera vez que vi una amabilidad realmente enorme y abrumadora… gente que tenía mucho menos que nosotros dándonos tanto”.

Según ella, los niños reaccionaron bien al incendio. Observó que el fuego cambió incluso la forma en que venían practicando su fe, dedicando más tiempo a la adoración y a la oración. “Si alguno de nuestros hijos está mejor en la vida, conservando su fe, a consecuencia de lo ocurrido, entonces estaríamos dispuestos a volver a pasar por esto”, afirmó Belinda agradecida.

Los Goodwin pasaron la Navidad de 2021 en Toowoomba con la familia del marido. David comentó que, en esta Navidad, era importante recordar frente al pesebre, que “Dios no vino a una familia rica, vino a una muy pobre”. “Y durante todo el camino, José y María fueron provistos; tuvieron que dar constantemente un paso en la fe y eso es lo que creo que los católicos tienen que hacer”. Y añadió: “Creo que tenemos que perder muchos de nuestros lujos y de nuestro materialismo”. “Cuando pasas por uno de estos [acontecimientos], es un recordatorio rápido y fresco de lo que realmente importa”. Es decir, vivir como buenos católicos, con la convicción de que “Dios provee, realmente lo hace”. Y así lo fue, pues en tres semanas la familia consiguió alquilar una vivienda adecuada para sus nueve hijos.

 

Fuentes.-

*Selina Venier, Intentional parenting in the way of God, how nine brothers and sisters become ‘the best of friends’ in https://catholicleader.com.au/author/selina-venier/.

*Joe Higgins, Family of 11 escapes house fire by the grace of God in https://catholicleader.com.au/news/qld/family-of-11-escapes-house-fire-by-the-grace-of-god/.

*J.L., Esta familia de 9 hijos escapó del incendio de su casa: una gran lección magistral de la Providencia in https://www.religionenlibertad.com.

La visita de la madre al hospital Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada
Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada
La visita de la madre al hospital



Tesoros de la Fe N°243 marzo 2022


Madre de la Divina Gracia Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada
Marzo de 2022 – Año XXI Jesús quiso nacer de estirpe real La visita de la madre al hospital Dios, que da la llaga, da el bálsamo para sanarla Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada Dictadura colegiada, no El Paraíso Terrenal San Olegario Sobre el uso del agua bendita El uso de charreteras en los uniformes militares



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