Creador inefable, que en los tesoros de tu sabiduría has establecido tres jerarquías de Ángeles, y las has colocado sobre el cielo empíreo con orden admirable y has dispuesto admirablemente todas las partes del universo. Tú, pues, que eres considerado verdadera fuente de la luz, y principio eminentísimo de la sabiduría, dígnate infundir un rayo de tu claridad en las tinieblas de mi inteligencia, alejando de mí las dos clases de tinieblas con las que he nacido: la del pecado y la de la ignorancia. Tú, que sueltas las lenguas de los niños, prepara mi lengua e infunde la gracia de tu bendición en mis labios. Concédeme la agudeza para entender, la capacidad para asimilar, el modo y la facilidad para aprender, la sutileza para interpretar y la gracia abundante para hablar. Instruye el comienzo, dirige el desarrollo, completa la conclusión. Tú, que eres verdadero Dios y hombre, y que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
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San Antonio de Santa Ana Galvão Antonio nació el 10 de mayo de 1739 en la entonces parroquia de San Antonio de Guaratinguetá, capitanía de São Paulo, siendo el cuarto de los diez u once hijos de Antonio Galvão de França, portugués y capitán mayor de la ciudad... |
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Plinio Corrêa de Oliveira, un contemplativo Habiendo realizado una obra monumental que le exigió una actividad vastísima, nunca abandonó un modo de ser enteramente orientado hacia la contemplación de las cosas más elevadas, muy por encima de la agitación propia de la vida moderna... |
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Importancia de la Familia No hay tema más candente y actual, pero al mismo tiempo más delicado y difícil, que el del matrimonio y la familia, porque de este depende en gran parte la felicidad del hombre... |
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Una luz que viene del campo Las elecciones realizadas en los últimos meses en importantes países revelan un comportamiento ideológico diferente entre la población de las grandes ciudades y del campo. El voto conservador fue dado sobre todo por el campo... |
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“Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rom 5, 20) ¿No se diría que el enemigo está más fuerte que nunca, y que nos aproximamos de aquella era, soñada por los iluministas hace tantos siglos, de naturalismo científico crudo e integral, dominado por la técnica materialista... |
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