Verdades Olvidadas María recompensa el rezo en público del Santo Rosario

 

Felipe II (con un rosario en la mano), Alonso Sánchez Coello, 1557

 

Alfonso, rey de León y de Galicia, deseando que todos sus criados honraran a la Santísima Virgen con el rosario, resolvió, para animarlos con su ejemplo, llevar ostensiblemente un gran rosario, aunque sin rezarlo. Esto bastó para obligar a toda su corte a rezarlo devotamente.

El rey cayó enfermo de gravedad. Ya le creían muerto, cuando fue arrebatado en espíritu ante el tribunal de Jesucristo.­ Vio a los demonios que le acusaban de todos los crímenes que había cometido. Cuando el divino Juez lo iba ya a condenar a las penas eternas, intervino en favor suyo la Santísima Virgen. Trajeron entonces una balanza; en un platillo de la misma colocaron todos los pecados del rey. La Santísima Virgen­ colocó en el otro el gran rosario que Alfonso había llevado para honrarla y los que, gracias a su ejemplo, habían recitado otras personas. Esto pesó más que los pecados del rey. La Virgen le dijo luego, mirándole benignamente:

“Para recompensarte por el pequeño servicio que me hiciste al llevar mi Rosario, te he alcanzado de mi Hijo la prolongación de tu vida por algunos años. ¡Empléalos bien y haz penitencia!”

Volviendo en sí el rey exclamó: “¡Oh bendito rosario de la Santísima Virgen, que me libró de la condenación eterna!”­

Y después de recobrar la salud, fue siempre devoto del rosario y lo recitó todos los días.

Que los devotos de la Santísima Virgen traten de ganar el mayor número de fieles […] a ejemplo de estos santos y de este rey. Así conseguirán en la tierra la protección de María y luego la vida eterna: “Los que me dan a conocer, alcanzarán la vida eterna” (Eclo 24, 31). 

 

San Luis María Grignion de Montfort, El Secreto Admirable del Santísimo Rosario, nº 29 in Obras, B.A.C., Madrid, 1984, p. 412.

Palabras del director Nº 121 - Enero 2012 - Año XI Belle Époque
Belle Époque
Palabras del director Nº 121 - Enero 2012 - Año XI



Tesoros de la Fe N°121 enero 2012


Santa Paula Romana, digna discípula de San Jerónimo
Nº 121 - Enero 2012 - Año XI María recompensa el rezo en público del Santo Rosario Belle Époque Esplendores y contradicciones El Retrato de María Consideraciones sobre el Padrenuestro – IV Santa Paula Romana Nuevos conceptos, viejas palabras: enamoramiento, noviazgo y matrimonio Sociedad orgánica y urbanismo



 Artículos relacionados
Las manos de Dios CONSIDERAD LA MANO de este poderoso Señor. Permite todo el mal que nos sobreviene de la naturaleza, desde el más grande hasta el más pequeño...

Leer artículo

De Maria nunquam satis* TODOS LOS DÍAS, del uno al otro confín de la tierra, en lo más alto del cielo y en lo más profundo de los abismos, todo pregona y exalta a la admirable María...

Leer artículo

El poder de una sola «Avemaría» Un día, Santa Matilde, vio a la Santísima Virgen que llevaba sobre el pecho la salutación angélica en letras de oro, y le dijo: 'Hija mía, nadie puede honrarme con saludo más agradable que el que me ofreció la adorabilísima Trinidad...'...

Leer artículo

Quien no tiene a María por Madre, no tiene a Dios por Padre Así como en la generación natural y corporal concurren el padre y la madre, también en la generación sobrenatural y espiritual hay un Padre, que es Dios, y una Madre, que es María...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino