Inciertos, como todo el mundo, sobre el día de mañana, elevamos nuestros ojos en actitud de oración hasta el excelso trono de María, Reina del Universo. Y al mismo tiempo afloran a nuestros labios, adaptadas a Ella, las palabras del salmista dirigidas al Señor: Ad te levavi oculos meos, quae habitas in coelis. Ecce sicut oculi servorum in manibus dominorum suorum. Sicut oculi ancillae in manibus dominae suae; ita oculi nostri ad Dominam Matrem nostram donec misereatur nostri — “Levanté mis ojos hacia Ti, que habitas en los cielos. Helos como los ojos de los siervos, puestos en las manos de sus señores. Como los ojos del esclavo fijos en las manos de su Señora, así nuestros ojos están fijos en la Señora Madre Nuestra hasta que Ella tenga misericordia de nosotros” (cf. Sal 122, 1-2). Sí, volvemos nuestros ojos hacia la Señora de Fátima, pidiéndole cuanto antes la contrición que nos obtenga los grandes perdones, la fuerza para que trabemos los grandes combates, y la abnegación para que seamos desprendidos en las grandes victorias que traerán consigo la implantación del Reino de Ella. Victorias éstas que deseamos de todo corazón, aunque para llegar hasta ellas la Iglesia y el género humano tengan que pasar por los castigos apocalípticos —pero cuán justicieros, regeneradores y misericordiosos— por Ella previstos en 1917 en la Cova da Iria.
Plinio Corrêa de Oliveira, Revolución y Contra-Revolución, Parte III, Cap. III.
|
San Vicente FerrerEl Ángel del Apocalipsis |
|
La imagen estaba allí… Un acróbata desempleado llamado Jeff se presentó una mañana de julio en las dependencias de un famoso circo, en busca de un trabajo para sobrevivir... |
|
Ella es Virgen y es Madre La Virgen me invita a cantar el misterio que yo contemplo con admiración. Hijo de Dios, dame tu don admirable, haz que temple mi lira, y que consiga detallar la imagen completamente bella de la Madre bien amada. La Virgen María da al mundo a su Hijo quedando virgen, amamanta al que alimenta... |
|
El amor a los hijos Hay que amar mucho a los hijos: para consentir en tenerlos, para no molestarse con sus exigencias y, para llegar en ese cariño a lo sobrenatural... |
|
Salus infirmorum Un piadoso campesino lleva en brazos a su niño enfermo ante el altar de la Virgen. Con la cabeza inclinada, compungido gesto y descalzo —sus botas en el suelo, junto a su sombrero— implora misericordia a la que es aclamada con el título de “Salud de los Enfermos”... |
|
Jesús es interrogado por Caifás Nuestro Señor Jesucristo, con las manos atadas, destaca en el recinto donde Caifás se presenta como autoridad... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino