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Plinio Corrêa de Oliveira
En el turíbulo están muy bien simbolizadas las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Desde mi punto de vista, principalmente la fe, pero también las otras dos virtudes están simbolizadas en el turíbulo. Cuando alguien mira hacia él percibe un vislumbre del orden sobrenatural. La fe está para el alma humana como los granos de incienso están para el fuego. Así, cuando el alma es ardiente, coloca por encima de todo la virtud de la fe, y ésta recibe del calor del alma humana una realidad, una vida. Pero, por otro lado, jamás el carbón solo podría emitir aquel perfume que se desprende del incienso. Es necesario que los granos de otra esencia caigan sobre las brasas, para que, en el fuego, desprenda aquella humareda perfumada. No existe nadie que, viendo quemar el incienso en el turíbulo y viendo cómo el humo se eleva, no tenga la sensación de que su oración se está elevando como el incienso a Dios. ¡Es la esperanza! En esta meditación, ¿qué decir a respecto de la virtud de la caridad? En aquella humareda se siente un cierto calor, y ella tiende a esparcirse generalizadamente por todo el ambiente; como la caridad, que es generosa, abarcadora y desea extenderse a todos. En el alma de un católico estos símbolos permanecen medio intuitivos, y le llevan a pensar: “¡Qué bien hace mirar el turíbulo!” Análogamente, el mismo efecto es producido por la lamparita en el altar del Santísimo Sacramento. Si en lugar de ella se colocara una lámpara eléctrica, nunca produciría ese efecto.
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El Velo de la Verónica¡Quién tuvo en sus manos tejido más augusto! |
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Hacer de los enemigos de la Iglesia mis propios enemigos personales COMO HOMBRE CELOSO en defender la integridad de la fe,[San Jerónimo] luchó denodadamente contra los que se habían apartado de la Iglesia, a los cuales consideraba como adversarios propios: “Responderé brevemente que jamás he perdonado a los herejes y que he puesto todo mi empeño en hacer de los enemigos de la Iglesia mis propios enemigos personales”... |
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El Santísimo Nombre de Jesús El nombre de Jesús, es decir, del Salvador, es nombre que de suyo expresa amor, porque nos recuerda, como se expresa san Bernardino de Siena, cuánto el Hijo de Dios hizo y sufrió para salvarnos; por lo que con ternura le decía cierto devoto autor: ¡Oh Jesús, cuánto os costó ser Jesús, es decir, Salvador mío!... |
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Tolerancia e intolerancia I - El verdadero equilibrio Vivimos en la era de la tolerancia indiscriminada. Todas las opiniones son permitidas. Se tolera todo, excepto a aquel que no transige con el error. A éste los «tolerantes» no lo toleran, y mueven contra él una tenaz persecución... |
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Más curaciones obradas por Jesús Había en Cafarnaúm un endemoniado que daba gritos contra Jesús; Este le dijo: —“Calla y sal de este hombre” . El demonio echó inmediatamente a aquel hombre al suelo, dejándolo como muerto... |
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Vitrales de la catedral de Chartres El espíritu de la Iglesia es el espíritu de Dios: sabe unir lo práctico a lo bello. De tal manera que, al ver una obra de arte, se nota que en ella se utiliza lo práctico casi sin pensar en él, y se admira lo bello como si sólo él existiese... |
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